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domingo, 21 de abril de 2013

Un tipo con bigote y un productor negro.

Esta semana pasada abrí uno de mis regalos de Reyes. Puede que sea de los últimos que está haciendo esto. Ya sé que es abril y que este paso debiera de haberlo dado antes, pero es que es peor, me quedan aún otros dos regalos por abrir... y los dos de los mismos autores que traigo hoy al blog. Poco a poco.

La galleta en cuestión se llama Freak Out! y fue pergeñada por un grupo llamado The Mothers Of Invention. Como es uno de los discos... como diría... "fundamentales" de la música popular moderna (no tanto en cuanto a contenido sino en cuanto a trascendencia), estoy convencido de que muchos de ustedes sabrán perfectamente de quien estoy hablando. Pero esos "muchos de ustedes" escriben unos blogs maravillosos que leo siempre que tengo ocasión. Yo, falsario donde los haya, me limito a trazar con tiza las líneas de salida de los caminos. Por eso encontraría natural que del nombre arriba mencionado, no se destile un segundo nombre, más conocido al menos fonéticamente (que lo de la música es otro cantar). Hablo de Frank Zappa.
Pues nada, hablemos un poquito de Frank Zappa y de este disco.


Lo primero que conocí de Zappa fueron sus iconoclastas retratos. En varios bares de esos que frecuentaba cuando no tenía responsabilidades vinculadas con mi sustento, había fotos de este sujeto sosteniendo un guante que hacía que su mano asemejase un apéndice extraterrestre, o mirando de frente al objetivo con dos coletas agarradas a los lados de su pelo revuelto, o sentado en un retrete como sorprendido por una entrada inoportuna. "Zappa es un cachondo". Poco más podía deducir yo de todo aquello. Y sí que lo era, sí, pero también era más cosas que un mero cachondo. Fue una persona inquieta, en mi percepción alguien incómodo con su propia existencia. Y volcó esto, entre otras cosas, en sus músicas.
No es éste el post en el que hablar de la vida de Zappa, pero si os adentráis un poco en ella, creo que encontrareis que no creció precisamente el de Baltimore en el más aconsejable de los entornos dada la ya de por si enmarañada percepción de la realidad del joven.

Volvamos al disco.
Zappa conoce a un tipo llamado Ray Collins, el cual tiene un grupo donde interpretan versiones de doo-wop principalmente (The Soul Giants). Tras un altercado con el guitarristra de la banda, se le ofrece elpuesto a Zappa y este acepta. Y aquí comienza el influjo de Zappa, su inconformismo y su espinosa personalidad a hacer de las suyas. No tarda en convencerles de que deben de abandonar hacer versiones y centrarse en sus propios trabajos. Así comienzan a componer sus propios temas. Consigue un representante y comienzan a moverse por el circuito de garitos de Los Ángeles. Su nombre comienza poco a poco a sonar y un trabajador de MGM les propone un contrato en una subsidiaria (Verve) para parir un primer disco. En otras circunstancias, con otro personaje, el nombre de este productor podría obviarse. Me temo que sería un grave error pasar de largo la oportunidad de nombrarle. Este individuo se llamaba Tom Wilson, y, aunque otro día hablemos más de él, creo que tres líneas para enmarcarle vendrían al pelo.

Tom Wilson fue productor musical durante las gloriosas décadas de los 60s y los 70s. Trabajó para Columbia y para MGM (Verve). Como es posible que el nombre no diga mucho, apuntemos simplemente que le debemos sonidos de Bob Dylan (Like a Rolling Stone incluida), Simon and Garfunkel (The Sounds Of Silence incluida), The Velvet Underground (Sunday Morning incluida) y, por supuesto, The Mothers of Invention. Creo que los nombres hablan por sí solos. Otro día comentamos más de él.

El caso es que no parece claro que la influencia de Wilson en esta galleta fuera determinante a nivel de sonido. Más parece que fue el propio Zappa el que destiló los temas y definió las pautas durante la grabación mientras que Wilson ayudó a dar el empaque profesional y el marco comercial para ello.

Un disco, éste, con unas características fuera de lo normal. Para empezar fue un disco doble (lo que estaba completamente fuera del estándar por aquellos días. De hecho sólo unas semanas antes había salido al mercado el primer disco en ese formato y para este tipo de música, el sublime Blonde on Blonde del bardo de Minnesota). Pero, y para continuar, lo más destacado es la libertad que el grupo tuvo para hacer lo que hizo. No podemos olvidar que se trata del primer trabajo del grupo. Aún así, el segundo disco (la parte final en el CD que me regalaron por Reyes) es de un nivel experimental que tira de espaldas (hablamos de 1966). The Return Of The Son Of Monster Magnet es un corte para sentarse y escuchar. No sirve para bailar. No sirve para tararear. No sirve para anunciar nada. Hay que oírlo e interrogarse. Lo que cada cual prefiera. "¿Qué hago aquí perdiendo el tiempo?" también está permitido. Y eso que Zappa aseguró que lo que se presentó en la galleta no era el tema que tenía en mente sino la base sobre la que pensaba trabajarlo. Una base que le debió parecer a las cabezas pensantes de Verve suficientemente arriesgada ya como para rematarla con más capas de insurgencia.

Pero la primera parte del trabajo no tiene nada que ver con esta huida hacia alante. De hecho muchos de estos temas me sorprendieron por lo ortodoxa de la propuesta. Justo en ese punto intermedio donde no puedes acabar de creer que el producto no pretenda esconder una fina ironía acerca de la propia capacidad del oyente para aceptar lo inmediato. Esto me pasa con Lennon de vez en cuando también. Pero es una sensación que acepto. Incluso, se me ocurre, podría algún día traer temas que me despiertan justamente eso.

Pero me está quedando muy largo esto hoy. El disco lo merece. Paro aquí aunque, como dije, pasará Zappa más veces por estas líneas. De momento dos más seguro. Esos dos CDs aún envueltos en su celofán que me esperan en la estantería. No desvelo sus nombres.

Os dejo con el corte que hizo a Wilson acercarse a éstos. Creo que no sabía, en aquel momento, donde se estaba metiendo.

Cosas buenas a tod@s.


viernes, 29 de marzo de 2013

D.E.P. Paul Williams. Un centavo para la montaña rusa

Leo en efeeme acerca de la muerte de Paul Williams.

Williams era un auténtico desconocido para mí hace unas horas. Ahora me ha enganchado en parte por el invalorable enlace que la revista digital nos deja hacia unos ejemplares escaneados de la revista de crítica musical que el propio Williams fundó: Crawdaddy!. El enlace está aquí.


Echar un vistazo por esas páginas (para lo que veo inevitable tener un mínimo de conocimiento de idioma inglés) es gozar como un niño la mañana del seis de enero. He recuperado esa sensación que he tenido en ocasiones en algunas bibliotecas o librerías cuando, en mitad de un pasillo atestado de libros, he dado con uno que me ha llamado la atención, lo he abierto, y he comenzado con una línea al azar. La siguiente vez que he tenido consciencia de estar ficicamente ahí, leyendo, ha sido tres, cinco, nueve minutos después.

Leo en uno de los números un artículo acerca del Bob Dylan post Blonde on Blonde, y me zambullo en una diatriba acerca del personaje y su obra, no ya sobre el bardo de Duluth, sobre cualquier autor y cualquier producto de su talento. Impresionante. Recomendable. Escrito con pasión y seguramente con eso que Manrique no se cansa de aconsejar: una vez escrito, corrige; y una vez corregido, corrige otra vez. Los que llegan a lo alto han subido muchos peldaños.

Dentro de ese artículo me quedo con una frase genial que me ha empujado, en último término, a dejar estas líneas aquí. Dice traducido Williams: ...decirle a alguien que escuche una canción es como darle un centavo para la montaña rusa.

Suerte que estos centavos no los gobierna ningún estado político. Son moneda de curso libre. Sólo se necesita a ese que ya ha hecho el camino y la ha forjado. Para recibirla y disfrutar de gastarla.

Montaña rusa por favor.



Cosas buenas a tod@s.

domingo, 14 de octubre de 2012

Dylan, Johnston y un vuelta inesperada

Todavía no he llegado a ese punto del que otros hablan en que la escucha de un disco de Bob Dylan supone una amarga decepción. Puede ser, no lo niego, porque me queda aún mucho por descubrir del de Duluth, pero sonrío contento de seguir alucinando a través de los sonidos y las letras del que posiblemente sea el cantautor más importante que la música popular jamás ha dado.

Esta semana me paré con atención a escuchar el que fue su octavo disco de estudio: John Wesley Harding. Un trabajo del que conocía (conscientemente) dos temas All along the watchtower y I'll be your babe tonight. Y me he encontrado con un puñado de cortes espectaculares, lejos de cualquier decepción, incluso entrando en la comparación con esa trilogía de cabecera que para mi suponen The freewheeling..., Highway 61 y Blonde on blonde.

Es un trabajo del que se podría escribir largo y tendido si por la labor de apuntar con la linterna a los detalles estamos. Trabajo que produce Bob Johnston, un tejano que ha sido culpable de sonidos de tipos de la talla de Johnny Cash o Leonard Cohen, es decir, por currículum no será. Un tipo que fue el artífice del sonido álbum de la electrificación de Dylan al producir aquel Highway 61 revisited mencionado arriba (donde, casualidad, produjo todo menos el Like a rolling stone). Que siguió en esa linea en el genial Blonde on blonde, y que, cuando menos se podía esperar, acompañó también al autor en una vuelta al sonido acústico que se presenta en este JWH.

Hay quien dice que JWH no significa una vuelta al sonido primigenio de Dylan, que es un salto a otro nivel acústico, más cercano al country y menos en la línea de cantautor protesta del comienzo. Yo no llego a distinguir el matiz hasta ese nivel. En cualquier caso me parece un sonido maravillosamente primitivo, con una presencia brutal de la armónica. Impactante en todos los temas excepto en los dos últimos, más dinámicos, con la presencia de la pedal steel guitar de Pete Drake (Down along the cove y la mítica I'll be your babe tonight). 

Y, si de letras se trata, amigo, éste es tu disco. Contaba la madre de Dylan que se encontraba éste durante esta época, inmerso en lecturas religiosas. Habla de su casa repleta de libros de suelo a techo, apilados por cualquier parte, y de la presencia imponente de un atril con una Biblia abierta en medio del caos, libro al que se acercaba de tanto en tanto para quedarse con una cita, para leer una expresión y extraer algún comentario. No he leído lo suficiente de la "etapa religiosa" de Dylan aunque sí sé de su existencia. JWH sería un disco perteneciente de pleno a esa circunstancia.
Temas como The ballad of Frankie Lee and Judas Priest son para escribir un tratado de ocultismo, cábala y asociaciones secretas. Si no os habéis parado a leer su letra lo recomiendo. El Dylan más enigmático y hermético se encuentra aquí. Una parábola de la que cada uno puede sacar sus propias conclusiones (incluso a pesar de que el propio cantautor nos deje su moraleja en el último párrafo: "Uno no debe de estar donde no pertenece").
Se habló y se ha escrito mucho acerca del aspecto inciciático de este trabajo, incluso interpretando las iniciales del nombre del título como una forma de encubrir el nombre de JAWEH (el Dios judío). Incidiendo en el purgatorio que significan los diez primeros temas con sus básicas melodías para acabar en la resurrección de esos dos últimos temas con la pedal steel guitar de por medio. A mi parecer más "ganas de..." que otra cosa.

Leyendas hay también que rodean este trabajo (como suele pasar con Dylan). La más conocida de ellas la supuesta presencia de las caras de los Beatles en la corteza del árbol que aperece en la fotografía de la portada del disco. Dicen, de hecho, que sólo en la carpeta del vinilo son perceptibles. Váyase usted a saber. No lo tengo en vinilo, pero me temo que es más parte de la leyenda que de la realidad.

Con todo un álbum grande. Para escuchar tranquilamente y para leerse sus letras. Con temas extrañamente cortos y concretos para lo que es Dylan. Eché en falta esas letanías y esos mantras a los que me tiene tan habituado. Pero no porque lo que me encontrase en su lugar restase un ápice de calidad al producto. Antes de ayer, sin ir más lejos, me tiré todo el día tarareando I'll be your baby tonight. Que se lo pregunten a mi mujer... y a la mitad del público que visitó el CosmoCaixa. Pero, quién se resiste a esta melodía?



Cosas buenas a tod@s.


sábado, 21 de abril de 2012

D.E.P. Levon Helm

Me enteré hace unos días de esta pérdida. No es que Levon Helm haya sido una de las figuras imprescindibles a la batería de la música popular. El adjetivo, para que tenga un valor excepcional, debe de limitarse a un reducido grupo de elegidos. Pero Helm fue, sin lugar a dudas, un personaje remarcable dentro de un grupo a tener siempre presente y, durante un tiempo importante, en un contexto de realidad paralela a la tendencia mayoritaria de la psicodelia y el progresivo.

Levon Helm fue el baterista de The Band. Eso resumiendo al absurdo, porque sería una pena olvidar que su peculiar acento y su voz singular le valieron de la revista Rolling Stone el puesto número 91 en su lista de Los cien mejores cantantes de todos los tiempos. Una voz que tuvo que luchar contra el peor enemigo que podría haberla asaltado en el camino, un cáncer de garganta que, a la postre, acabó con su vida esta semana. Pero murió con las botas puestas. Desde su diagnóstico en el 98, Helm publicó varios trabajos que aquí un servidor se sonrojaría de comentar dado el frugal paso por ellos, pero cuyos nombres creo interesante dejar por escrito: Dirt Farmer (aquí en Spotify) y Electric Dirt (aquí en Spotify).

Si bien The Band es el nombre por el que se reconoce al combo, tuvo éste un origen previo en The Hawks. Fue precisamente bajo este nombre cuando Bob Dylan se acercó a ellos para que le acompañaran como banda de soporte en su famosa "electrificación". Llegado este punto he leído diversas versiones acerca de por qué Helm abandonó la banda durante dos años, aunque el trasfondo de todas viene a pasar por cierto hastío ante la respuesta negativa que una parte importante de la masa que seguía al de Duluth tuvo ante la electrificación del bardo. Un periodo tras el cual Helm volvió a The Band para hacerse no sólo cargo de la batería y los coros sino, en más de una ocasión, de la voz principal del conjunto.

Un poco del Electric Dirt para este sábado que comienza.

Cosas buenas a tod@s.


domingo, 15 de enero de 2012

La casa del sol naciente

Hay una casa en Nueva Orleans.
Le llaman "El Sol naciente",
y ha sido la perdición de muchos pobres chicos,
y Dios, sé que yo soy uno de ellos.

Mi madre era modista,
me cosió mis vaqueros azules.
Mi padre era un jugador
allí en Nueva Orleans

Lo único que un jugador necesita
es una maleta y un maletero
y el único tiempo que disfruta
es aquel que está borracho

Oh madre, dile a tu hijo
que no haga lo que hice yo
gastando mi vida entre pecado y podredumbre
en la Casa del Sol Naciente.

Bueno, ya tengo un pie en el andén
el otro en el tren
vuelvo a Nueva Orleans
a vestir de nuevo la bola y la cadena.

Bien,
Hay una casa en Nueva Orleans.
Le llaman "El Sol naciente",
y ha sido la perdición de muchos pobres chicos,
y Dios, sé que yo soy uno de ellos.



No es descabellado decir que estamos ante una de las mejores canciones de la música popular de todos los tiempos. Esta letra en particular corresponde a la versión que hicieron The Animals en 1964. Pero no, no era una canción de The Animals.

Es complicado trazar de dónde viene. El propio Alan Price (teclista de The Animals) contaba que venía de una canción folk inglesa del siglo XVI donde se hacía mención a un burdel del Soho londinense. Emigrantes marchados a Estados Unidos habrían adaptado el tema a Nueva Orleans.
Aunque ni en este punto queda la historia clara, en lo referente al burdel, digo. Como referencias a Nueva Orleans, hay dos posibilidades:

La primera hubiera sido efectivamente un burdel que habría dirigido Madame Marianne Le Soleil Levant (el sol naciente) y que habría sido abierto en 1862 en el número 826-830 de la calle St.Louis.

La segunda referencia sería una prisión estatal femenina que había en Nueva Orleans llamada "Orleans Parish". A esto apunta la estrofa donde se hace referencia a que sube al tren para volver a Nueva Orleans y ponerse de nuevo la bola y la cadena. Esta versión me parece muy interesante ya que te cambia por completo la forma en que escuchas la canción. Resultaría que el protagonista es... una chica!, no sería un chico que perdió su juventud en un burdel sino una chica que entró a trabajar en él!. Hay varios puntos que refuerzan esta teoría, uno de ellos es que donde traduje "hijo", pude perfectamente haber traducido "hija", ya que la versión inglesa no utiliza el "son" o el "daughter" sino el "children". La segunda es que comenta que su madre era modista y le cosió sus vaqueros azules. Por algún motivo me parece un detalle más femenino que masculino éste, como un acto de reafirmación vistiéndose sus tejanos apretados, como buena "perdida" (pensemos en el tiempo en que está ambientada la canción).
Sólo el final de la primera estrofa nos lo rompe (y no por casualidad, como diré luego). Comenta que ha sido la perdición de muchos chicos (aquí sí usa "boy") y dice claramente que él ha sido uno de ellos. Me sabe mal, la perspectiva de que fuese una prostituta la que cantase la canción me hacía gracia. Decía que no por casualidad, y es que fueron "The Animals" los que cambiaron el sujeto de chica a chico e incluso transformaron al padre del protagonista en un borracho y jugador cuando había sido un cielo en anteriores versiones.

El tema lo cantaron, en versiones primitivas, gente de la talla de Leadbelly o Woody Guthrie, incluso contemporáneamente a The Animals lo hizo Bob Dylan, aunque sí, seguramente la versión de The Animals es la que ha quedado en la universalización de la melodía.



There is a house in New Orleans
They call the Rising Sun
And it's been the ruin of many a poor boy
And God I know I'm one

My mother was a tailor
She sewed my new blue jeans
My father was a gamblin' man
Down in New Orleans

Now the only thing a gambler needs
Is a suitcase and trunk
And the only time he's satisfied
Is when he's on a drunk

Oh mother tell your children
Not to do what I have done
Spend your lives in sin and misery
In the House of the Rising Sun

Well, I got one foot on the platform
The other foot on the train
I'm goin' back to New Orleans
To wear that ball and chain

Well, there is a house in New Orleans
They call the Rising Sun
And it's been the ruin of many a poor boy
And God I know I'm one

Pero no me voy sin dejaros una playlist exquisita que he encontrado de versiones del tema. Por favor, disfrutadla:


Cosas buenas a tod@s.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Como una piedra rodante

Traducir la que posiblemente es la mejor canción popular que se haya escrito hasta la fecha no es tarea sencilla. Da lugar a diferentes versiones, debates, interpretaciones y discusiones.

La primera, sin ir más lejos, es cómo debería traducirse el título. A mí, personalmente, me gusta como queda la traducción literal: "como una piedra rodante". Es cierto que no existe tal expresión en castellano. Nadie dice de nadie que sea "una piedra rodante", pero me sugiere varias cosas que me gustan. Por un lado el valor nulo de la piedra referido a lo que puede acabar convertida la persona. Por otro el movimiento inevitable de la piedra rodando, cuesta abajo además, por sí sola, cayendo hacia quién sabe dónde.

Gente como Jorge Otero ha dedicado unos minutos en pensar qué expresión castellana podría encajar aquí, y salió con "como una bala perdida". No está mal el concepto de "bala perdida", pero para mi tiene mas fuerza el de "piedra rodante". El punto que creo que quiere transmitir la canción de persona que cae en picado en su vida sin tener control de ello se me antoja más cercano a la piedra que a la bala. De otro modo: no entiendo que el "bala perdida" haya de ser necesariamente un desgraciado. "La piedra rodante" me transmite más esa idea. Sin embargo, si saltamos de la canción a la banda de rock, aquí sí creo que una traducción "libre" a "los balas perdidas" tendría mucho sentido en castellano. Pero hablaba de la canción de Dylan hoy.
Otra expresión que se encuentra a menudo es la de "canto rodado". A los Stones yo mismo les empecé a llamar cariñosamente "los cantos rodados". Me gusta, pero me parece que pierde el sentido cuando se trata de la letra del de Duluth. Luego volveré sobre el origen del título.

Si nunca os habéis parado a entender qué dice esta canción, este puede ser un momento tan bueno como cualquier otro. Es de esas canciones que cuentan una historia, en este caso que hacen un retrato. Dylan la incluyó en un álbum del que otro día podemos hablar más en detalle "Highway 61 revisited", y que forma parte de mi trilogía "bendita" del cantautor norteamericano (con "Blonde on Blonde" y "The Freewheling ..."). El álbum que significó la electrificación de Dylan.

Y, como nada puede compararse a escucharla, le robo una expresión a Manolo Fernández sin su permiso (por eso se la robo): abrimos el joyero:

 Y, ya que mencionábamos la traducción de Otero, vamos con ella. Esto, más o menos, es aquello que Dylan quiso contarnos escribiendo "Like a Rolling Stone":

Hubo un tiempo en el que te vestías tan bien
Tirabas una monedilla a los vagabundos, estabas en tu mejor momento, ¿o no?
La gente te llamaba y te decía “ten cuidado, muñeca, porque acabarás cayendo”
Te pensabas que estaban todos de broma
Te solías reir
De los que salían por ahí
Ahora ya no hablas tan alto
Ahora ya no pareces tan orgullosa
De tener que mendigar tu próxima comida
¿Qué es lo que se siente?
¿Qué es lo que se siente
Al no tener un hogar
Como una total desconocida
Como una bala perdida?
De acuerdo, has ido al mejor colegio, Señorita Solitaria
Pero sabes que lo único que hacías ahí era emborracharte
Y nadie te enseñó jamás cómo vivir en la calle
Y ahora te das cuenta de que vas a tener que acostumbrarte a ello
Dijiste que nunca te entenderías
Con el Misterioso Vagabundo, pero ahora te das cuenta
De que no te va a vender ninguna excusa
Mientras miras al vacío de sus ojos
Y le preguntas ¿quieres hacer un trato?
¿Qué es lo que se siente?
¿Qué es lo que se siente
Al estar sola
Sin un camino a casa
Como una total desconocida
Como una bala perdida?
Nunca te diste la vuelta para ver las muecas de los malabaristas y los payasos
Cuando se acercaban a ti para hacer sus trucos
No, nunca comprendiste que no está bien
No deberías dejar que otra gente las patadas por ti
Solías montar en el caballo cromado con tu diplomático
Que llevaba en el hombro un gato siamés
¿No resulta duro descubrir
Que realmente no era ese el sitio de prestigio que buscabas
Después de que te quitara todo lo que pudo robar?
¿Qué es lo que se siente?
¿Qué es lo que se siente
Al estar sola
Sin un camino a casa
Como una total desconocida
Como una bala perdida?
Princesa en la torre y toda la gente guapa
Bebiendo y pensando que lo tienen todo hecho
Intercambiando todo tipo de preciosos regalos
Pero más vale que cojas tu anillo de diamantes, y que lo empeñes
Te solías divertir tanto
Con ese Napoleón harapiento y el lenguaje que usaba
Ve con él, te llama, y no puedes negarte
Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder
Eres invisible ya, no tienes secretos que ocultar
¿Qué es lo que se siente?
¿Qué es lo que se siente
Al estar sola
Sin un camino a casa
Como una total desconocida
Como una bala perdida?
 Comentaba más arriba que volvería sobre el origen del título. A menudo vengo a Songfacts (en el menú de la derecha) para ahondar en curiosidades, anécdotas, detalles y sentidos de las canciones. Sobre ésta, comenta que la expresión "like a rolling stone" no es (creo que hasta aquí intuíamos) una referencia a la banda de Jagger y Richards, pero da un apunte interesante. Parece que se liga con la expresión inglesa: "A rolling stone gathers no moss" (una piedra rodante no coge (cría?) musgo), y parece ser que Dylan la coge de una canción del enorme Hank Williams llamada "Lost Highway", donde se dice "I'm a rolling stone, I'm alone and lost." ("soy una piedra rodante, estoy solo y perdido"). No hay pérdida, la canción empieza justamente así:


Por otro lado, si no estoy mal informado (es decir, que no pondría la mano en el fuego) el nombre de la banda de rock tampoco hace referencia a esta canción de Dylan sino a otra de Muddy Waters llamada precisamente "Rollin' Stone", pero ésta la escucharemos otro día que hablemos de "los cantos rodados".

Antes de que se me pase, la letra original, por supuesto, que decía así:
Once upon a time you dressed so fine
You threw the bums a dime in your prime, didn't you?
People'd call, say, "Beware doll, you're bound to fall"
You thought they were all kiddin' you
You used to laugh about
Everybody that was hangin' out
Now you don't talk so loud
Now you don't seem so proud
About having to be scrounging for your next meal.

How does it feel
How does it feel
To be without a home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?

You've gone to the finest school all right, Miss Lonely
But you know you only used to get juiced in it
And nobody has ever taught you how to live on the street
And now you find out you're gonna have to get used to it
You said you'd never compromise
With the mystery tramp, but now you realize
He's not selling any alibis
As you stare into the vacuum of his eyes
And ask him do you want to make a deal?

How does it feel
How does it feel
To be on your own
With no direction home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?

You never turned around to see the frowns on the jugglers and the clowns
When they all come down and did tricks for you
You never understood that it ain't no good
You shouldn't let other people get your kicks for you
You used to ride on the chrome horse with your diplomat
Who carried on his shoulder a Siamese cat
Ain't it hard when you discover that
He really wasn't where it's at
After he took from you everything he could steal.

How does it feel
How does it feel
To be on your own
With no direction home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?

Princess on the steeple and all the pretty people
They're drinkin', thinkin' that they got it made
Exchanging all kinds of precious gifts and things
But you'd better lift your diamond ring, you'd better pawn it babe
You used to be so amused
At Napoleon in rags and the language that he used
Go to him now, he calls you, you can't refuse
When you got nothing, you got nothing to lose
You're invisible now, you got no secrets to conceal.

How does it feel
How does it feel
To be on your own
With no direction home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?

Y, debilidades personales, no me resisto a cerrar sin colar aquí esa genial versión que Sus Majestades Satánicas introdujeron en el Stripped, una canción que me despertó más de una mañana, hace ya algunos años.


Cosas buenas a tod@s.