Mostrando entradas con la etiqueta the beatles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta the beatles. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de octubre de 2014

Casualidad y cenas

Hace pocos días tuve que atender, por motivos laborales, a una cena organizada por una asociación de mi sector. Compartíamos mesa diferentes personas y no todos nos conocíamos. Pasamos al restaurante tras un breve encuentro en la puerta y la gente fue tomando asiento. Tardé en hacerlo y finalmente cogí la última silla del lado largo de una mesa rectangular, justo entre la pared y otro de los invitados.
La cena fue avanzando y los temas fueron pasando, bastante más amenos de lo que en principio había supuesto. Nada de asuntos profesionales, ni política, tampoco fútbol. Mi compañero de la derecha, los dos de enfrente y yo nos metimos en el barro hablando de valentía en la vida para huir de los convencionalismos impuestos. No está mal para una cena de este tipo. El caso es que, entre unas cosas y otras, esta persona acabó comentando, ligado a lo anterior, lo incomprensible que para su pareja y su entorno era que él disfrutase cada año del Sónar barcelonés. No cada año, es que había ido a todas las ediciones. Para él el Sónar era (es) una ceremonia anual tan sagrada como la celebración de la cosecha o el Año Nuevo Chino para otros (para los chinos en este último caso, claro).
Luego fueron llegando los platos y con ellos los huecos rellenados de silencio.
Hasta que no supe contenerme y le inquirí qué tipo de música o que bandas entonces estaban entre sus preferidas. Con la prudencia debida me contestó ambiguamente que él tenía unos gustos algo especiales, no muy comunes, que, lo que a él le gustaba, era el ruido. Así mismo. Cosas chocando contra cosas. Ni siquiera habían de ser instrumentos musicales. Y me miraba con una mezcla de desconfianza e ironía en la mirada, como calculando mi capacidad de reacción ante sus palabras. Entonces le mencioné a Einstürzende Neubauten y su gesto se transformó en una relajada y amplia sonrisa.

Desperté su interés y pocos segundos después era él quien me inquiría a mi por un grupo de cabecera ("es difícil lo sé, pero intenta decirme uno, que me haga una idea"). Calculé, y calculé bien. Y digo que "calculé" porque ante esta pregunta suelo ir de after-punk y, en vez de buscar lo más desconocido, me decanto por lo más obvio. Como en un postureo (todo es vanidad) de "te digo fulano porque ya estoy de vuelta de los perenganos". Pero no, esta vez apunté con la mirilla telescópica y, sin mentir, porque no hay objeto para ello, le dije "la Velvet Underground". De nuevo sonrisa de oreja a oreja.
Y de ahí fuimos saltando a Tom Waits, a Kraftwerk, las derivas de Reed y Cale... hasta que, saturado del perfume del culto, me tiré a la piscina y le declaré mi amor por Beatles, Stones, Elvis y demás músicas al alcance del más desinteresado de los mortales. Pinché en hueso. Eso no. Elvis cansino, Beatles quizás uno, dos temas, Stones prohibitivos... no creo que hubiese tenido una respuesta muy diferente de haber mencionado a Ecos del Rocío o El Nuevo Mester de Juglaría.
Mi afición a desvestir santos (aquí debería de tener la valentía literaria de responder entre paréntesis "es mayor la de desvestir vírgenes", pero no soy tan osado) me permite aceptar de buen grado que cualquiera me escupa en la cara que quizás sería capaz de salvar un tema de los Beatles, dos a lo sumo. Me vale para ello cualquier criterio. Tanto si es musical (que no era el caso) como si es social (deriva por la que creo escoraba mi compañero de mesa). No quise indagar en lo que él no regalaba, de forma que regateé la necesidad de conocer los motivos tras esas aseveraciones y lo dejé para el camino de vuelta, más allá de las doce de la noche, cuarenta minutos de autopista bajo el influjo hipnotizador de un disco icónico.
Hay que joderse. Lo que me hubiera costado contenerme a mis veinticinco. Lo fácil que me supone hacerlo ahora que ya no cumpliré los cuarenta nunca más.Ya no necesito convencer a nadie. Nunca debería haberlo necesitado, pero lo hacía. Y siempre es infinitamente más agradable hablar de ruido de cosas chocando (aunque no sean instrumentos musicales) que dedicar una enésima cena al escandalo y la indignación por la corrupción reinante en nuestra clase política. Espero no encontrarme con alguien como yo a mis veinticinco que intente convencerme de que es mi deber como ciudadano ético el entrar en ese saco de espanto y cabreo caracoleando entre improperios balanceados entre los dos partidos mayoritarios (por que es que son todos lo mismo).
El disco icónico que sonaba en mi coche de vuelta? Unkown Pleasures. Y siento discrepar al respecto de que mejor escucharlo cuando uno está bien porque sino puede inducir al ahogo. Será que no escuchan de la forma en que la escucho yo la guitarra de Bernard Sumner en ese homenaje a Burroughs que Ian Curtis encajó en su Interzone.
Cosas buenas a tod@s.


miércoles, 13 de febrero de 2013

Jaleos varios, desaceleraciones y una escena impermeable

Historias varias hacen que mi tiempo, últimamente, no sea el que fue. Eso conlleva daños colaterales y me consta que el blog está siendo uno de ellos. Durante el año pasado conseguí cuadrar las cosas, en éste estoy viendo que va a ser algo más complicado. De cualquier manera no cejaremos y, en la forma en que buenamente se pueda, iré tomando notas del camino como llevo haciendo. Quién sabe? el camino es largo y quizás tras otra revuelta vuelva a tener más disponibilidad.

Por lo de arriba se me juntan las entradas y no acabo de sacarlas adelante.
Hablemos un poco de britpop y de ese capítulo que comencé con Oasis hace ya un tiempo. 
La semana pasada estuve con una asignatura pendiente. Y lo peor es que me temo que la he vuelto a suspender. Blur y Parklife.

Qué tendrán que hacer éstos chicos para atraparme?. No tengo la más remota idea. El significado y trascendencia de este trabajo parece fuera de toda duda. Leer reseñas en libros y publicaciones on-line no hace más que incrementar mi frustración. Pero no hay forma de que se me graben en el disco duro. No encuentro la quintaesencia por más vueltas que le dé al invento.
Puede ser que la expectación haya derrotado la escucha? Eso en ocasiones ocurre. Pero creo que no, que hay algo más aquí. Damon Albarn y los suyos me gustan en canciones, pero aún no he conseguido encontrar la galleta que me arrebate. Y no creo que sea nada personal contra el britpop. No creo que acabara en mala situación en el comentario que hice del trabajo anteriormente citado de sus rivales de isla.
Vaya por delante que me falta toda su segunda etapa. Miedo me da que me falte, la verdad.

Así que a falta de elogios sobre estos temas, se me vienen dos ideas a la cabeza. La una es la anécdota de la disputa por el éxito entre éstos y Oasis, una carrera varias veces referida, en lo que a Blur se refiere, como el grupo que ganó una batalla pero perdió una guerra. Se ha contado mil veces, de forma que prefiero dejarla por si otro día me encuentro con mejor disposicion.
La segunda es introducir una línea acerca del britpop. Una sólo. Esto es más sencillo.

Si uno se pone a leer cosas sobre el britpop la mayoría de las veces se va a encontrar con el concepto de que el britpop apareció en las islas británicas como un movimiento de oposición al grunge americano. Una ola de reivindicación basada en los sonidos 60s y 70s (con The Beatles y The Kinks a la cabeza) y las temáticas puramente locales. Una huida de esa especie de respuesta a la invasión británica que constituía el movimiento abanderado por Cobain and Co.
No conozco tanto del britpop como para aseverar nada de forma taxativa, pero ni Blur, ni Oasis, ni el resto de sus compañeros de viaje me parecen a la altura de la comparación con los iconos mencionados unas líneas arriba. Me gustan los Ocean Color Scene, suele divertirme encontrarme a Pulp, hay temas de Suede para levantarse de la silla, pero Ray Davies y Lennon&McCartney eran otra cosa.
Incluso si vamos más allá de la música y ahondamos en el caldo de cultivo de ambos movimientos (grunge y britpop), me atrapa más la estampa de la segunda mitad de los 80s de la Olympia de Calvin Johnson, incluso la anterior ola de música británica centrada unas millas más al norte, en Manchester.

Posiblemente hay algo que escapa a mi vista a día de hoy. Ese algo que vió, y ve, mucha gente antes que yo. La piedra de toque de una escena que se me situa en un punto intermedio en la línea que une lo anecdótico con lo intrascendente. Precisamente por eso, por esa cosa que se me escapa a la vista, seguiré ahondando en ella.

Un tema de Blur.

Cosas buenas a tod@s.

domingo, 2 de diciembre de 2012

¿La segunda banda más importante de la música popular?

Leí una vez, no recuerdo exactamente en qué libro, que The Velvet Underground había sido la banda más influyente de la historia en lo que a música popular se refiere. Para alguien acostumbrado a escuchar el nombre de The Beatles sobre la misma sentencia, la cosa no dejó de tener su impacto visual.
En otro tiempo, en otro lugar, leí que la línea pasaba de Elvis Presley a The Beatles, y de éstos a la Velvet. No había habido nadie, quizás un reconocimiento "oficioso" (como si no lo fuera toda esa clasificación) ex-aequo a Michael Jackson, que hubiera influido de forma tan decisiva en la musica hasta el punto de girar su dirección de avance.

Y tomo este punto de partida porque creo que, de los cuatro nombres mencionados arriba, el de la Velvet es el menos conocido. No tanto por no haber escuchado el nombre en sí mismo, sino por haberse acercado a su música, a su especial y particular sonido. Hoy, por eso, quería acercarme un poquito a la Velvet, y hacerlo, además, a su lado más amable.

Es tremendamente complicado sino imposible que alguien sea completamente independiente. Creo que la razón última se encuentra en la propia naturaleza de nuestro cerebro. Nos pasamos los primeros años de nuestra vida aprendiendo y asimilando todo lo que nos rodea. La información es práctica, nos ayuda a la misión primordial que tenemos, sobrevivir. Seguramente ese patrón nos marca de por vida. Impermeabilizarse a los estímulos del entorno puede ser más perjudicial para nuestra psique que el digerirlos y transformarlos en productos más o menos personales tras filtrarlos por nuestro propio tamiz. (ese que hemos fabricado, a su vez, fijándonos en los tamices de otros).

Por eso mismo había vida antes que Elvis, y antes que Lennon, y antes que Reed. Y fue la influencia de esa vida la que les permitió desarrollarse. Todos tenemos ídolos y modelos. Incluso los nuestros a su vez.

Hoy no toca hablar de Elvis ni de los "sin ritmo", de forma que diremos que la Velvet Underground tuvo un origen en el tiempo anterior a su formación. Una primera transformación del sonido en la que cabe anteponerse a los primigenios acordes garageros de grupos como The Sonics o The Seeds para acabar en la maravillosa eclosión que significaron The Stooges en Detroit (sin olvidarnos, sin salir de la Motor City, de los MC5). El objetivo era transformar el sonido. Más que transformarlo, ensuciarlo. Preguntarse por los límites de los propios instrumentos y probar de llevarlos hasta ellos. Eso es evolución. Modificar las frecuencias, alterar las afinaciones, probar y trabajar, y trabajar.

Todo esto estuvo en el ánimo de Lou Reed y John Cale, uno de esos encuentros fortuitos a los que estar eternamente agradecidos. La conexión Reed-Cale (que en seguida sumó la ejecución personalísima de Sterling Morrison) permitió un producto que, si bien no alcanzó en sus inicios la repercusión social que a día de hoy tiene (incluso con la mediación de Andy Warhol de por medio), sí abrió las orejas y el resto de los sentidos a sucesivas generaciones de músicos por venir. Decía Brian Eno que si bien del primer trabajo de la Velvet se vendieron tan solo treintamil copias, cada uno de los que se había hecho con una había formado su propia banda.

Como decía, se trata de un primer apunte, así que no ahondaré más. Vendrán más cosas de éstos en un futuro. Pero decía también que me gustaría comenzar por su cara amable. La de sonidos mucho más inmediatos. Posiblemente empezar así contradiga la apertura de boca de lo escrito arriba, pero siempre me atrajo la idea aquella que me contaba un colega dibujante: Mondrien pintaba cuadros de colores porque ya había dibujado demasiadas manos. Traducido, una cosa es sonar distorsionado porque no sabes hacerlo de otro modo, y otra diferente es sonar distorsionado porque el tocar en tono ha dejado de transmitirte nada.

Una cancioncita muy de domingo por la mañana. Como la despejada y fría estampa que tengo hoy al otro lado del vidrio de la ventana. Un pequeño himno.

Cosas buenas a tod@s.


lunes, 27 de agosto de 2012

It's a Blues riff in B, watch me for the changes, and try to keep up

En lo profundo de Louisiana, cerca de Nueva Orleans.
En el camino de vuelta, entre los árboles de hoja perenne,
hay una cabaña hecha de tierra y madera,
donde vive un chico de pueblo llamado Johnny B. Good
que nunca en su vida aprendió a leer y a escribir,
pero que podía tocar la guitarra
como quien toca una campana.

Venga, Johnny, venga.
Venga, Johnny, venga.
Venga, Johnny, venga.
Venga, Johnny, venga.
Johnny B. Good.

Solía llevar su guitarra en la funda de una escopeta,
o se sentaba bajo un árbol al lado de la vía del tren.
Oh, un maquinista lo podría ver sentado ahí en la sombra,
rasgueando al ritmo que marcaban con sus trenes.
La gente pasaba y paraba para decir:
"Oh, Dios mío,
¿pero éste pequeño chico de pueblo puede tocar?"

Venga, Johnny, venga.
Venga, Johnny, venga.
Venga, Johnny, venga.
Venga, Johnny, venga.
Johnny B. Good.

Su madre le dijo una vez
que algún día se haría un hombre.
Y que sería el líder de una gran banda.
Gente viniendo de muchas millas a la redonda
para oirte tocar tu música hasta que el sol se ponga.
Quizá algún día tu nombre se encienda
diciendo "Johnny B. Good esta noche".

Venga, Johnny, venga.
Venga, Johnny, venga.
Venga, Johnny, venga.
Venga, Johnny, venga.
Johnny B. Good.


Señoras, señores, esto es, sencillamente, rock'n'roll.

La traducción, vaya por delante, me ha gustado tanto que la fusilo aquí alterando mínimamente alguna tilde que se había colado en el original. Puede encontrarse aquí. 

Pero volviendo al tema... estamos posiblemente ante el mejor rock'n'roll de todos los tiempos. Por todo. Por la canción en sí, por su melodía y la puerta que abre a la ejecución, por la letra autodescriptiva envolviendo el sueño américano y la tradición iniciática, por la trascendencia, que la ha hecho, con el tiempo, referencia y modelo a seguir por la crema de la musicalidad popular mundial. Pero no sólo nos encontramos ante un rock'n'roll sublime, tenemos ante las narices una de las grandes canciones de todos los tiempos. De esas de llevarse a la isla desierta. Si no es con ella con cual otra podríamos perder la cabeza para pronunciar desvaríos como que "habría que escucharla de rodillas", idas de cabeza al promulgar que "Dios es negro y toca la guitarra", alucinaciones verbales al nivel de "que me entierren mientras suena y me dejen el transistor encendido al lado".
Ésta (ésta sí que sí) es de las gordas.

Algunos datos facilmente encontrables por la red. La escribió el propio Chuck Berry y se editó en el 58. Alcanzó el número #2 del Billboard en Hot R&B Sides y el #8 en el Hot 100.

Pero una pregunta elemental, si la letra, como decimos, es autodescriptiva (léase autobiográfica), por qué "Johnny" y no "Chucky"?. Pues el responsable fue un tal Johnnie Johnson, un pianista que colaboró con Berry en muchas canciones. De hecho fue Johnson quien aceptó a Berry en el 53 para tocar en su combo (The Sir John Trio), y fue él mismo quien comenzó la composición de muchos de los temas al piano, melodías que más tarde Berry adaptaba y hacía crecer en la guitarra eléctrica para escribir finalmente las letras.
Berry fue, ante todo, un guitarrista tremendo, innovador pero a la vez captador de la escena americana y de lo que se movía dentro. De hecho, la misma introducción a la guitarra de este tema ejemplifica la influencia que, sobre el de Saint Louis, tuvo un grande de la musica popular de aquel entonces, Louis Jordan.
Y lo de Good? De la calle en la que creció el propio Berry en Saint Louis: Goode Avenue.

Cientos de músicos han interpretado este tema a lo largo y ancho del mundo desde finales de los 50, desde Jimmy Hendrix a The Beatles. Por citar algun caso curioso, el mismo Johnny Winter en el famoso Woodstock'69. Incluso la NASA envió en el Voyager en el 77 una copia del tema como parte de la representación de la cultura norteamericana.
Más cerca, hasta la muerte de Pepe Risi, los Burning siempre cerraban sus conciertos tocando hasta la extenuación este imperecedero rock'n'roll.

Sin embargo, en mi pequeña y particular cultura personal, un pequeño detalle me trajo la canción para quedarse ya por siempre: Marty McFly subiéndose al escenario en la recta final de Regreso al Futuro (Back to the Future, Universal Pictures, 1985), tomando la guitrarra eléctrica, y dirigiéndose a la orquesta frente a la espectación del gimnasio abarrotado de adolescentes: "It's a Blues riff in B, watch me for the changes, and try to keep up"... y empezaba a sonar el riff espectacular de...Johnny B. Good.

Cosas buenas a tod@s.

===================================================
Deep down in Louisiana close the New Orleans
Way back up in the woods among the evergreens
There stood a log cabin made of earth and wood
Where lived a country boy named Johnny B Good
Who never ever learned to read or write so well
But he could play the guitar
just like ringin a bell
Go, go, go jonny go go
go johnny go go
go johnny go go
go johnny go go
johnny be good
He used to carry his guitar in a gunny sack
Or sit beneath the tree by the railroad track
Oh an engineer could see him sitting in the shade
Strummin' to the rhythm that the drivers made
People passing by they'd stop and say
Oh my
but that little country boy can play
Go, go, go jonny go go
go johnny go go
go johnny go go
go johnny go go
johnny be good
His mother told him
some day you will be a man
And you will be the leader of a big old band
Many people coming from miles around
And hear you play your music till the sun goes down
Maybe someday your name gonna be in light
Sayin' Jonny be good tonight
Go, go, go jonny go go
go johnny go go
go johnny go go
go johnny go go
johnny be good

viernes, 18 de mayo de 2012

Mods y otras hierbas

Al principio no había nada.
Luego vinieron los ritmos primitivos, la percusión, el golpear de un cuerpo contra otro. Y años y años de evolución y desarrollo en todos los campos y materias de la relación y el conocimiento humano. Mucho tiempo después, sobre la misma línea, nació el rock'n'roll y volvió locos a todos.

El impacto fue tan profundo que aún hoy se dejan sentir las consecuencias. Hubo sin embargo un tiempo en que el hombre se reveló contra el rock'n'roll. Lo tildó de anticuado y de estancado. De ser incapaz de reinventarse y de copiar el mismo modelo una vez y otra. Entonces extendió esa animadversión más allá de la música, hasta llegar a las indumentarias, la imagen, las costumbres mismas del género. En respuesta cambió la artificiosidad del rock'n'roll por una nueva artificiosidad. Más natural a su juicio, menos afectada, más acorde a los tiempos. Y cambió la chupa de cuero por la gabardina, la Harley por la Vespa, el tupé por el flequillo lacio y las faldas con almidón por los pantalones de pitillo. Eran diferentes, pero sobretodo eran modernos, contra lo vintage, nacía lo mod.

Es más sencillo cuando a un acontecimiento se le puede fijar una fecha concreta de inicio y otra de final. Como a una vida. Pero no siempre es tan inmediato. Absolute beginners, la novela de Colin MacInnes podría ser un punto de partida. Musicalmente venían del modern jazz y fueron extendiéndose hacia el soul y los sonidos beat y r&b que incorporaban bandas británicas (epicentro de esta escena). De entre los grupos que incorporaron estos sonidos y que se convirtieron en referencia de la juventud mod los indiscutibles The Who. Pero no hablaremos de The Who en este post. Serán nuestro punto de referencia.

Más adelante vino el que posiblemente fue el giro más importante en la música popular occidental desde la aparición de Elvis, el impacto de la cultura DIY (do it yourself) con los Sex Pistols a la cabeza. La cultura DIY cambió las reglas del juego y generó una ola que arrastró a multitud de jóvenes que se acercaban a la música abriéndoles la posibilidad de convertirse en auténticas estrellas sin necesidad siquiera de tener conocimientos musicales. Las consecuencias de esto las podemos comentar otro dia.
El caso es que, en medio de este remolino aún había gente que recogía el legado sixty y mantenía como referencia el sonido trabajado y aplastante de bandas como The Who.

Este fue el caso de tres chavales ingleses de Wokin: Rick Buckler, Bruce Foxton y Paul Weller. Éstos comenzaron sus andanzas allá por 1972 (si bien no publicaron su primer trabajo hasta el 77). Se llamaban The Jam.

El último álbum que estuve escuchando en el coche fue precisamente su primer trabajo, este que comentaba del 77, un álbum llamado In The City.

Parece mentira que primeros trabajos suenen tan bien, con la energía, la descarga y el equilibrio que suena este In The City. Me vine disparado a ver quién lo había producido y me encontré con Vic Smith. Smith es parte del alma del sonido Jam. Un tipo del que otro día podemos traer algunas producciones y que unió su talento a grupos de la altura de Judas Priest o Black Sabbath, pero también a Cat Stevens o Joe Cocker.
Doce temazos para no parar de escuchar y, si se tercia, bailar (que era, por otro, lado muy mod). Todos propios del grupo (principalmente de Weller) excepto las versiones Slow Down (de Larry Williams y que ya habían versionado otros como The Beatles) y la sintonía de la serie Batman (con la que habían hecho lo propio ya anteriormente The Who). Del resto... ni me atrevo a seleccionar una, rock del bueno, del exquisito diría, y, insisto, en un primer trabajo. No me suele dar tiempo de analizar las letras de los discos (ya voy de tanto en tanto metiendo letras en esa etiqueta que llamo lyrics), pero las de este disco son para pararse un ratito. Weller sabía lo que quería decir con ellas perfectamente.

The Jam se convirtieron en uno de los puntos de referencia del movimiento mod y mantuvieron una carrera cohesionada y uniforme. Enlazaron un número espectacular de singles en el top40 inglés hasta su desaparición en el 82. Un final de corte limpio con una serie de conciertos en su tierra natal. Una banda para escribir con letras de oro. Si no los conoces, en serio, te estas perdiendo algo grande.

Cosas buenas a tod@s.


domingo, 19 de febrero de 2012

Comunismo, Anarquía, Nihilismo

El punto de partida se encuentra en las páginas del Ruta de este mes. En ellas Ignacio Julià apunta con su linterna aquí y allà el universo de un combo con peso propio en la música popular del siglo XX: CAN, dejando ver retazos de los miembros de la banda, fogonazos de ideas, vivencias y comentarios de sus componentes.

Y este punto de partida me da la excusa perfecta para traerlos al blog.

Me gustaría hablar de Stockhausen, del krautrock, de demasiadas cosas para hacer sencillo el post. Así que resumiré.

Años arriba o abajo es en la década de los 60 cuando una serie de compositores "serios" y académicos, miembros de la cultura oficial, esa que bebe de los conocimientos más elevados, se plantean la introducción en la composición del elemento electrónico. Éste les abre posibilidades hasta entonces ajenas a la instrumentación tradicional. No sin polémica comienzan a experimentar con técnicas de sampleo o se dedican a comprobar los límites de los sintetizadores (por llamar de alguna manera a lo que había disponible en aquel momento) y su capacidad para interactuar con los timbres conocidos.

Uno de estos músicos académicos fue Karlheinz Stockhausen. No entraremos en la obra de este afamado señor, pero sí le utilizaremos como lo que fue, un punto de referencia para muchos de los artistas alemanes que, desde la mitad de la década del amor, dieron forma y sentido a aquello que se llamó krautrock.

El término krautrock es en sí un juego de palabras. La col (kraut en alemán) forma parte de la cocina tradicional germana, especialmente como acompañamiento a carnes y tratada con sal vinagre para conseguir la fermentación que acabará en el chucrut. Pero kraut fue también una forma despectiva utilizada tras la Segunda Guerra Mundial para referirse a los alemanes. En definitiva, el propio movimiento utilizó la acepción para notar ese aire alemán diferenciador respecto de la música que iban a tomar como punto de partida. Y, ¿cuál era ese punto de partida?. Pues obviamente no buscaron fuera de este planeta. Tomaron los nuevos sonidos que, desde la gran manzana, ya se extendían por todos los oídos inquietos del globo. Los nuevos caminos abiertos por The Velvet Underground, pero también el rock progresivo de los Pink Floyd, los trabajos a la batería de John Bonham, de Keith Moon, de los Beatles más psicodélicos, las actitudes abiertas y heterodoxas de un Zappa.

Sin embargo el krautrock, que sí podría tener sentido como movimiento, no lo tuvo como género musical. Me pasa con él lo que me ocurre con el post-punk. Es un cajon de sastre donde encontrar músicas muy diferentes entre sí. Genera un marco, una cultura de regeneración de la base popular del arte dejando que este se desarrolle sin reglas fijas.

El krautrock tuvo influencias decisivas en grandes nombres de la música anglosajona. Quizás los más conocidos los personificados por David Bowie (no hace mucho comentábamos aquí uno de sus LPs de la llamada etapa berlinesa), Iggy Pop, Brian Eno o Lou Reed (que al contrario que su colega Cale, fue más influenciado que influencia).



CAN (Communism, Anarchism, Nihilism) fue uno de los grupos que conformaron el extenso abanico del krautrock. Ignacio Julià, en su comentado artículo, nos va dejando pinceladas de sus componentes, de Irmin Schmidt a los teclados, del gran Jaki Liebezeit a la batería, de Holger Czukay al bajo, de Michael Karoli a la guitarra o de Damo Suzuki (sin olvidar al breve Malcom Mooney) a la voz. Lo hace tomando como excusa la reedición de Tago Mago, un trabajo en que los alemanes alcanzaron una de las cimas de su composición. El artículo se encuentra sólo en la edición de papel (o no lo he sabido encontrar en la versión web), de forma que poco puedo hacer para enlazarlo, aparte de animaros a invertir 4,50EUR en el primer kiosko decente que encontréis (que esa es otra).

Una de las características que los propios integrantes de CAN refieren respecto a su método de composición es la paridad llevada al extremo. Para ellos cada instrumento tiene el mismo peso (voz incluida). No existe un motor que arrastra todo lo demás. Es la conjunción de todos lo que produce el sonido, la comunión en la composición y en la interpretación. Cuentan como, de sus propios ingresos gracias a sus ventas y actuaciones, destinaban parte a la propia financiación del grupo.

No es este el post de las melodías pegadizas. Es más bien el de señalar con el dedo esas otras músicas que descubrir. Y, en este caso, no hablamos de ninguna subcorriente underground. El krautrock no es mainstream, pero sí es una parte fundamental e indiscutible de la música popular. Sin gente cono CAN, pero también sin gente como NEU! o Kraftwerk, no tendríamos la música electrónica que conocemos hoy día, o al menos tal y como la conocemos.



Cosas buenas a tod@s.

jueves, 5 de enero de 2012

Los Sin Ritmo

Las palabras fluyen como lluvia dentro de una taza de papel
se deslizan al pasar se desvanecen a través del universo.

Charcos de tristeza, olas de felicidad pasan por mi mente
dominándome y acariciándome.

Jai Guru Deva Om
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo

Imágenes de luz vacilante
que bailan frente a mí como un millón de ojos
me llaman y me llaman a través del universo.

Pensamientos serpenteantes como un viento inquieto dentro de un buzón
se tambalean ciegamente mientras recorren su camino
a través del universo

Jai Guru Deva Om
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo

Sonidos de risas,
sombras de la tierra
vienen a mi mente
incitándome e invitándome
Infinito e inmortal amor que brilla a mi alrededor como un millón de soles
que me llaman y me llaman a través del universo

Jai Guru Deva Om
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo

La de arriba me ha parecido una traducción bastante decente de este temazo que fue el Across the Universe de The Beatles. Tan sólo he variado la forma en que aparece el mantra "Jai Guru Deva Om", luego comento brevemente por qué. La canción, lo importante, primero (la letra original al pie del post).



Ya expliqué en La Gramola el por qué de llamarles "los Sin Ritmo" (haciendo un resumen del resumen: Beatles ... Beat-less). Una ironía sutil que, no he podido confirmarlo en ningún sitio, me da que llevaba el nombre embebido.

Y, explicado el título del post, un par de cositas de la canción.
Este es un tema de Lennon. Creo que es evidente. Muy propio de la trascendencia del Lennon de la última época Beatle.
Cuenta el mismo Lennon que nació a partir de una discusión con la que en aquel momento era su esposa, Cynthia. Se fueron a la cama y unas palabras de la discusión se le quedaron rondando por la cabeza, repitiéndose de forma obsesiva. No pudo dejarlo estar hasta levantarse y dejarlo escrito en un papel. Había creado el germen de Across the Universe.

A partir de aquí tocaba darle forma a la canción. No fueron momentos sencillos en la relación Lennon-McCartney. Toda la grabación del Let it be se vió salpicada por las diferencias respecto al sonido con que dotar a los temas y el empecinamiento de Lennon de trabajar con Spector para el mismo. Otro día hablamos de Spector, comentar, en mi humilde opinión, que su producción no me parece tan desastrosa como Paul se ha empeñado en demostrar siempre (hasta el punto de sacar un Let it Be Naked años después donde se encontraban las canciones sin los arreglos del creador del wall of sound).
Incluso, para un grabación para la WWF, cabreados por no encontrar el punto adecuado al falsete, Paul salió del estudio, cogió dos chavalas de las que había a la puerta del mismo, las metió para adentro, y les hizo cantar como coro. El resultado no fue el mejor del mundo, pero salió adelante y se llegó a publicar. En la versión del álbum, esta pista no se incluyó y los desafinos de las dos fans no la estropean.
Debía la explicación del Jai Guru Deva Om. Muy propio de la última etapa de los Fab-Four, estas 4 palabras son un mantra (en sánscrito) con que adormecer la consciencia y llevarla a un estado superior. Su significado, más o menos, es "le doy gracias a Guru Deva", y el "Om" final no es más que el murmullo típico de meditación oriental con que buscar ponerse en consonancia con la frecuencia subyacente del universo (la bruja Lola se encargará de comentar el post y ponerme verde si procede).
Es conocido que John, en su visita al Maharisi, compró varios brazaletes donde el mantra venía grabado. Un recurso mental personal que incluyó en la canción evocando la paz que quería conseguir a través de ella.

En fín, una canción preciosa, una joya así, en la misma versión producida por Spector, y una primera (no será la última) visita de los de Liverpool al blog.

La letra original que escribió Lennon decía así:
Words are flowing out like endless rain into a paper cup,
they slither while they pass, they slip away across the universe.

Pools of sorrow, waves of joy are drifting through my open mind,
possessing and caressing me.

Jai Guru Deva Om
nothing's gonna change my world,
nothing's gonna change my world,
nothing's gonna change my world,
nothing's gonna change my world,

Images of broken light
which dance before me like a million eyes,
that call me on and on across the universe.

Thoughts meander like a restless wind inside a letter box
they tumble blindly as they make their way
across the universe

Jai Guru Deva Om
nothing's gonna change my world,
nothing's gonna change my world,
nothing's gonna change my world,
nothing's gonna change my world,

Sounds of laughter
shades of earth are ringing
through my open views
inciting and inciting me
Limitless undying love which shines around me like a million suns,
it calls me on and on across the universe

Jai Guru Deva Om
nothing's gonna change my world,
nothing's gonna change my world,
nothing's gonna change my world,
nothing's gonna change my world,

Cosas buenas a tod@s.