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domingo, 8 de abril de 2012

Formas de escuchar música (II)

Como comentaba el otro día estoy modificando algunos hábitos. Y uno de ellos es investigar nuevas formas de acceder a la música.

Hace unos días entré en la web priceminister. Resulta que empecé a fisgonear entre las ofertas y me acabé comprando 12 cds por 46 euros (gastos de envío incluidos). Al ritmo de CD por semana, he solucionado tres meses de golpe. Y he cogido un poco de todo, Soundgarden, Stereophonics, Tom Petty, Sonic Youth, Blue Cheer, en fin, ya irán pasando por el blog.

Mi pregunta es, hagan ustedes cuentas, por qué es posible comprarse un cd original por 3,83EUR con gastos de envío incluidos? bueno, pues hay dos razones básicas, la primera es que algunos no son a estrenar, sino de segunda mano. La web incorpora una valoración del estado de los cds para que sepas a qué atenerte y, la verdad, a mí me ha dado muy buen resultado. Incluso de una de las tiendas me han llegado precintados y a estrenar.

Explico lo de "las tiendas". Esta web no es una tienda en si misma sino un portal donde cualquiera puede poner en venta sus cds (o libros, dvds, etc, hablo de cds porque me centré en ello). Algunos de los que ponen cds en venta no son particulares sino organizaciones, digamos "tiendas virtuales".  Cuando realizas un pedido y pagas, el vendedor te envía el material a casa y, sólo cuando tu confirmas su recepción, el portal le pasa el dinero para cerrar así el negocio.

Pero decía que veía dos razones básicas para conseguir este precio. La segunda es que se trata de gangas. Hay otros niveles de precio en la web. Pero si eres un poco curioso y no necesitas obligatoriamente comprarte lo que está sonando en las radiofórmulas, encuentras a precio de saldo trabajos y rarezas que valen mucho la pena.

Hace dos días realicé una nueva visita a la fnac. El precio más económico que encontré fue de, redondeando, seis euros por un cd. En román paladín, el doble. Y sin gastos de envío ni nada, que la gasolina hasta el centro comercial y el parking corrieron de mi cuenta. Para pensárselo.

Estuve dándole vueltas a la cabeza al modelo. Pensé, Por qué alguien se compra un cd y lo revende por 3 EUR estando prácticamente nuevo?. Una razón es porque alguien te lo regaló y no dió en el clavo. Puede también que fueras tú quien, mal aconsejado, compraras algo que no soportas. Pero yo creo que hay algo que va más allá. La música que he comprado no es precisamente la que compra alguien sin tener mucha idea de lo que hace (exceptuando, quizas, Stereophonics y Soundgarden).
Con los formatos digitales que todos usamos hoy día, la mayoría de nosotros, al comprar un CD, se lo ripea para cargarlo al reproductor de mp3, al ordenador, al coche. El formato físico no sufre desgaste alguno. Resulta que pasan diez años (el tiempo medio que hace que se editaron los cds que me he comprado) y tienes una caja y un cd impecable. Si tienes, es mi caso, un afan coleccionista que va más allá de escuchar la música en sí, puede que tengas el fetichismo de guardar la carátula, la caja, el libreto y el cd físico, pero, en cuántos casos no será asi? en cuántos casos el álbum ha cumplido el ciclo vital del consumidor y por cambio en gustos o por falta de espacio éste puede decidir sacárselo de encima? en ese caso tiene una pieza seminueva que puede ser objeto de deseo de un segundo consumidor. El formato CD no ha sufrido la mordida de la aguja. Su contenido está en tan buen estado como lo estaba el primer día (siempre, insisto, que el uso haya sido el adecuado). Una caja de plástico cogiendo polvo en una estantería no perjudica el contenido digital que contiene. Hay un tiempo de materiales, es evidente, el plástico que forma el cd pierde sus cualidades ópticas, pero deben pasar muchos años para que eso impida su lectura estando en unas condiciones de almacenado normales.

Creo que es justo pagar por un contenido intelectual, pero pagar un precio justo. Y sobretodo, ya hablé de ello con anterioridad, la industria debe de adaptarse a los medios y a los tiempos.

The times they are a-changin'.

Un pedacito, más abajo, de uno de los cds de mi última adquisición.

Cosas buenas a tod@s.


sábado, 21 de enero de 2012

La SOPA fría

Cuentan los más viejos del lugar que, cuando la radio comenzó a sonar en todas las casas del planeta, la industria discográfica puso su grito en el cielo,"¡es el fin!, ¿quién va a comprar un disco cuando pueden escucharlo todo gratis pulsando un botón y sin salir de casa?". El efecto fue precisamente el contrario. La música llegó a todo el mundo, la escuchaba igualmente el corredor de seguros que cubría la bretaña francesa que la modistilla que zurcía en el sótano que hay en la esquina entre la 36 y Broadway. La radio se convirtió en altavoz de la industria y la catapultó (es gracioso que sigamos utilizando esta palabra aún) hasta el éxito masivo.

Años después, vino la imagen, y miles de televisores se pusieron en cada casa. Ya no era sólo el sonido, teníamos la imagen con él. "Video kills the radio star". No conozco el caso de ninguna emisoria de radio que haya tenido que cerrar por que la gente del lugar prefiere en todo momento sintonizar el televisor que encender el transistor.

Y ahora internet. Bueno, si hubo movida con todo lo anterior, ¿cómo cabría esperar que no la hubiera con esto?.

Como en los casos anteriores, la masificación de algo, el poder de llegar de una forma sencilla a tanta gente (que es, en sí mismo, una herramienta de marketing tan impresionante que ninguna compañía del ramo podría proponerla en su catálogo bajo precio alguno) genera un problema de descontrol para los que se ganan la vida precisamente haciéndolo. Pone en peligro sus puestos de trabajo y, en última instancia, su oficio mismo. Un amigo me decía el otro día que, lamentablemente, les pasó antes a los toneleros, los acomodadores de cine, o los herreros de forja para caballerizas.

Creo que poca gente discute la cultura. Mucha discute la industria. Yo, no hablaré ahora por boca de nadie, estoy dispuesto a pagar por cultura (ya lo hago recurrentemente), no por industria, o al menos no cuando considere su bagaje excesivo. No entiendo, cuando pago 4 EUR por una descarga directa de la web de un artista, por qué tengo que pagar 17 por el mismo trabajo en un CD físico en una gran superficie (y eso si lo encuentro).

De hecho dudo que algunos países levantasen tanto polvo si lo que estuviera en peligro fuese el arte. Aquí, lo que está en peligro es la industria, la pasta, el parné, la pela. De una industria que tiene la capacidad de transmitir mensajes a mucha gente, de movilizar y generar opinión, una opinión que, a los estados, no les interesa en contra. Hay que estar a bien con esa industria, vaya a ser que los extraterrestres empiecen a aterrizar en otros paises de ahora en adelante o la siguiente saga de Rambo se llame "Chin-Hwa" y vaya de un asiático que, harto de la injusta presión sobre su pueblo, coja su antiguo fusil y comience a hacer de las suyas entre el cuerpo de despiadados navy-seals (los de la incontinencia urinaria).

Y, no me alargo, estamos en espera de la SOPA. Es una pena, con lo que me gusta a mi la cuchara, que hayan devenido en estas siglas. Ley, la susodicha, que está por ver hasta donde nos limitará compartir información ligada a derechos de autor. Porque no hablo ya de las llamadas "descargas ilegales", hablo de poner una foto aquí, en un post de mi blog (la práctica totalidad de las fotos profesionales que hay en internet tienen derechos de autor y, estrictamente, no sería legal utilizarlas, incluso no sacando ningún beneficio económico al hacerlo (o eso podría interpretarse de la SOPA)), o un enlace a goear para ilustrar una canción o un artista del que estoy hablando.

Habrá que estar atentos a los próximos episodios.

Cosas buenas a tod@s.