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domingo, 19 de octubre de 2014

Casualidad y cenas

Hace pocos días tuve que atender, por motivos laborales, a una cena organizada por una asociación de mi sector. Compartíamos mesa diferentes personas y no todos nos conocíamos. Pasamos al restaurante tras un breve encuentro en la puerta y la gente fue tomando asiento. Tardé en hacerlo y finalmente cogí la última silla del lado largo de una mesa rectangular, justo entre la pared y otro de los invitados.
La cena fue avanzando y los temas fueron pasando, bastante más amenos de lo que en principio había supuesto. Nada de asuntos profesionales, ni política, tampoco fútbol. Mi compañero de la derecha, los dos de enfrente y yo nos metimos en el barro hablando de valentía en la vida para huir de los convencionalismos impuestos. No está mal para una cena de este tipo. El caso es que, entre unas cosas y otras, esta persona acabó comentando, ligado a lo anterior, lo incomprensible que para su pareja y su entorno era que él disfrutase cada año del Sónar barcelonés. No cada año, es que había ido a todas las ediciones. Para él el Sónar era (es) una ceremonia anual tan sagrada como la celebración de la cosecha o el Año Nuevo Chino para otros (para los chinos en este último caso, claro).
Luego fueron llegando los platos y con ellos los huecos rellenados de silencio.
Hasta que no supe contenerme y le inquirí qué tipo de música o que bandas entonces estaban entre sus preferidas. Con la prudencia debida me contestó ambiguamente que él tenía unos gustos algo especiales, no muy comunes, que, lo que a él le gustaba, era el ruido. Así mismo. Cosas chocando contra cosas. Ni siquiera habían de ser instrumentos musicales. Y me miraba con una mezcla de desconfianza e ironía en la mirada, como calculando mi capacidad de reacción ante sus palabras. Entonces le mencioné a Einstürzende Neubauten y su gesto se transformó en una relajada y amplia sonrisa.

Desperté su interés y pocos segundos después era él quien me inquiría a mi por un grupo de cabecera ("es difícil lo sé, pero intenta decirme uno, que me haga una idea"). Calculé, y calculé bien. Y digo que "calculé" porque ante esta pregunta suelo ir de after-punk y, en vez de buscar lo más desconocido, me decanto por lo más obvio. Como en un postureo (todo es vanidad) de "te digo fulano porque ya estoy de vuelta de los perenganos". Pero no, esta vez apunté con la mirilla telescópica y, sin mentir, porque no hay objeto para ello, le dije "la Velvet Underground". De nuevo sonrisa de oreja a oreja.
Y de ahí fuimos saltando a Tom Waits, a Kraftwerk, las derivas de Reed y Cale... hasta que, saturado del perfume del culto, me tiré a la piscina y le declaré mi amor por Beatles, Stones, Elvis y demás músicas al alcance del más desinteresado de los mortales. Pinché en hueso. Eso no. Elvis cansino, Beatles quizás uno, dos temas, Stones prohibitivos... no creo que hubiese tenido una respuesta muy diferente de haber mencionado a Ecos del Rocío o El Nuevo Mester de Juglaría.
Mi afición a desvestir santos (aquí debería de tener la valentía literaria de responder entre paréntesis "es mayor la de desvestir vírgenes", pero no soy tan osado) me permite aceptar de buen grado que cualquiera me escupa en la cara que quizás sería capaz de salvar un tema de los Beatles, dos a lo sumo. Me vale para ello cualquier criterio. Tanto si es musical (que no era el caso) como si es social (deriva por la que creo escoraba mi compañero de mesa). No quise indagar en lo que él no regalaba, de forma que regateé la necesidad de conocer los motivos tras esas aseveraciones y lo dejé para el camino de vuelta, más allá de las doce de la noche, cuarenta minutos de autopista bajo el influjo hipnotizador de un disco icónico.
Hay que joderse. Lo que me hubiera costado contenerme a mis veinticinco. Lo fácil que me supone hacerlo ahora que ya no cumpliré los cuarenta nunca más.Ya no necesito convencer a nadie. Nunca debería haberlo necesitado, pero lo hacía. Y siempre es infinitamente más agradable hablar de ruido de cosas chocando (aunque no sean instrumentos musicales) que dedicar una enésima cena al escandalo y la indignación por la corrupción reinante en nuestra clase política. Espero no encontrarme con alguien como yo a mis veinticinco que intente convencerme de que es mi deber como ciudadano ético el entrar en ese saco de espanto y cabreo caracoleando entre improperios balanceados entre los dos partidos mayoritarios (por que es que son todos lo mismo).
El disco icónico que sonaba en mi coche de vuelta? Unkown Pleasures. Y siento discrepar al respecto de que mejor escucharlo cuando uno está bien porque sino puede inducir al ahogo. Será que no escuchan de la forma en que la escucho yo la guitarra de Bernard Sumner en ese homenaje a Burroughs que Ian Curtis encajó en su Interzone.
Cosas buenas a tod@s.


domingo, 25 de agosto de 2013

Talento y pelotas

Las consecuencias son habitualmente hijas de muchos padres.

Le decía, más o menos, Ilsa a Rick: "el mundo se desmorona y tú y yo nos enamoramos" mientras los alemanes se cernían a las puertas de París. Escogemos una parte menor de lo que nos ocurre, por más que pretendan hacernos creer lo contrario. Seguramente por eso vuelvo hoy al blog.
Extirpada, como si se tratase de una biopsia figurativa, la necesidad de continuidad en el mismo (meses me ha llevado), encorbo de nuevo la espalda sobre el teclado y me amorro a la botella del licor mas enganchoso, ese que cuenta que alguien te lee una vez escribes. Esa retroalimentación que te demuestra que has dejado por unos minutos de ser un personaje de la Universal de los años 30, digamos... Claude Rains.
La mise en place se complementa con el capítulo uno de una serie americana, un libro clarificador sobre los efectos del siglo XX en la música clásica y la escucha de unos que viven dos puertas más allá de la mia, y que han tenido el talento y las pelotas de versionar y pasear por España uno de los grandes roscos de la historia de la música popular. Y, ahora, el pincel de las acuarelas...

El Jueves por la noche mi guarri y yo le dimos al play y nos sumergimos en la ficción gamberra y sofisticada de Californication. Si la han visto ya saben de qué hablo. El tipo de Expediente X fantaseando que camina hacia una iglesia para recibir la inesperada felación de una monja (me jode cuando no soy el primero en algo). Un coro celestial apunta (me hubiera gustado utilizar "farfolla", pero no sería exacto) los acordes de un himno personal. Luego una escena de cama, un marido cornudo cabreado y Hanky saliendo escupido con su Porsche tuerto bajo (plano picado) los embalsamadores acordes de You can't always get what you want. Se me ocurren formas peores de comenzar una serie.


Alex Ross es un tipo que sabe de música. Su primer libro se tituló All the rest is noise. Aquí un snob decidió traducirlo como El ruido eterno (ignoro si por algún transtorno onanista chandleriano). Me lo regalaron el pasado Sant Jordi y este verano me llegó la hora de aguantar la respiración y meterme en sus movidas. Ahora escucho La consagración de la primavera mientras busco más capítulos de Californication por canales de la red. Yo no hacía estas cosas antes, lo juro. Sacaré historias de ese libro que traeré cuando me dé la gana (o me lo tomo así o no vuelvo a escribir en la puta vida), perdón, quería decir cuando a mi jefe le dé la gana. Desde la movida punk de Schoenberg (ya nos podemos reir de McLaren) hasta esa Leningrado de Shosktacóvick sonando ante el ejército alemán en puertas.

Y el tercer punto de apoyo que delimita el plano de la tabla que nunca cojea: los Señor Mostaza y, perdón por la insistencia, su talento y sus pelotas para tocarse el Revolver de los sinritmo sin complejos ni papeles de fumar con que agarrar pequeños apéndices. Hoy hemos comido los tres con ellos de fondo... bueno, no tan de fondo. Diagnóstico: Olé. Por mil razones. Eso sí, creo que me costará volver a pasar por ahí (y es que una cosa no quita la otra). Les reconozco el mérito pero cosas como las de And your bird can sing o Here, there and everywhere.... ay!, me movía en la silla como si la tanga me estuviera dejando marca en la rabadilla (y eso que hoy, ayer tampoco viciosillos, no comía en tanga). Estuve colgadete con los Mostaza este verano con un tema que me llamó mucho la atención cuando lo oí: Momento Garci. Conozco alguno que, si no la ha oído, la transformará en canción del Septiembre particular. Musicazos.
Como no encuentro sonido potable en youtube, versión del Spoty:
Señor Mostaza – Momento Garci

Poco más. A ver si no tardo otros cuatro meses en volver a escribir algo.  Y a ver si algún feedback benefactor empuja a mi vanidad a llevarme a ello.
Cosas buenas a tod@s.

domingo, 27 de enero de 2013

De-Evolución

Si el concepto de evolución lo tenemos claro, explicar el de de-evolución (perdón por el palabro) es mucho más sencillo. Consiste en meter la mano dentro del primero, agarrar la punta por la cara de dentro y, mientras se sostiene el elástico con la mano libre, tirar de la punta hasta sacarla por la boca misma del concepto.

Durante su paso por la universidad en los 60s, dos chavales decidieron elevar este concepto a tratamiento para diversos trabajos en sus clases de arte. El hecho de que sobreentendemos todos que el paso lineal y en sentido único del tiempo implica que el hombre no tiene más opción que la de evolucionar con él. Esto, afirman, no tiene por qué ser así, o al menos no si entendemos evolución en su significado positivo. Necesitamos por tanto fabricarnos el concepto para cuando nos toque referenciar el cambio negativo. Aquí viene la de-evolución. Estos chavales se llaman Bob Lewis y Gerald Casale. El caso es que Lewis y Casale se cruzan un tiempo después con otro curioso tipo llamado Mark Mothersbaugh. Había nacido la semilla de lo que será uno de los grupos referentes de los músicos curiosos de la segunda mitad de los 70 y todo el arranque de los 80. De de-evolution... Devo.

Y yo estuve escuchando con cariño el primer disco de estos sujetos. Un trabajo del 78 titulado Q: Are we not men? A: We are Devo!. Hasta el título habla de que éstos no son mucho de seguir la tradición a rajatabla.


Pues el disco me encanta. Y, lo primero, me parece un disco de rock. De cabo a rabo. Por dos razones fundamentalmentes: la actitud y las guitarras. Vale que hay sintetizadores, está claro. Y que el hecho de incluirlos en sus temas constituye uno de los rasgos fundamentales de los de Ohio. Pero las guitarras, mmmmm como suenan estas guitarras. Es una de las producciones de Brian Eno que más me gustan de lo oído hasta ahora del inglés. Y eso que es conocida la actitud reaccionaria de la banda hacia lo que Eno hubiera estado dispuesto a hacer con su música, rechazando de plano muchas de las ideas y líneas ya desarrolladas por el productor para sus temas.

En cualquier caso me parece una vuelta de tuerca interesantísima al rock'n'roll. Deconstruyendo mitos como el (I can`t get no) Satisfaction de los Stones, o dando otra vuelta de tuerca al mito de Berry en Come back Jonee (o eso me ha parecido a mí, ya que no he conseguido encontrar una referencia por escrito al respecto). Si las guitarras de esta último tema no son puro rock'n'roll que baje Manolo y lo vea.

Pero si hay un tema que cabría señalar con el dedo ese ha de ser el Jocko Homo marca de la casa. Donde las guitarras y los sintes se conjugan con una letra que se desliza entre la ironía y el absurdo, mecánicamente inquietante, abriendo el horizonte musical hasta nuevos terrenos. Una canción a conocer para saber de cosas que vendrían detrás. Sonidos que empujaron a tipos como Bowie a afirmar de Devo que era una de las bandas del futuro.

Cosas buenas a tod@s.



domingo, 13 de enero de 2013

Es sólo rock'n'roll

Como hablar de los Rolling Stones, así, en general, sería propósito demasiado ancho como para encajarlo en un post de unas pocas líneas, aprovecharé la escucha del It's only rock and roll del 74 para dedicar un par de frases al que, para muchos, fue el gran melódico de sus satánicas majestades: Mick Taylor.

Hay una historia simpática detrás de Taylor. Cómo empezó con John Mayall (y sus Bluesbrakers), una vez éstos se quedaron medio huérfanos tras el devaneo de Eric Clapton hacia otras metas. La primera vez fue casi a modo de accidente, subiendo al escenario en un bolo de aquellos en el que se encontraron de repente compuestos y sin novia (sin novio, slowhand). Con decisión, Taylor se percató del problema, se acercó a Mayall y le comentó que conocía las canciones y que podría tomar la guitarra. No tenía muchas más opciones el de Cheshire, de forma que aceptó el ofrecimiento y tomó buena nota de las cualidades de aquel decidido chaval de dieciséis años. Tiempo más tarde era parte de la alineación formal del combo.

No es hoy el día de hablar de Brian Jones ni de su discutido y oscuro final, pero venga al caso que su ausencia significó la abertura de una vacante fundamental en el seno del grupo. Fue Mick Jagger el que, tras quedarse prendado con las cualidades del guitarrista, convenció a Keith Richards para escucharle y, finalmente, incorporarle a la banda.

Mick estuvo con los Stones en lo que para la mayoría es la época dorada de sus majestades. Del 69 al 74. De lo bueno, lo mejor. Aportaciones ya en el Let it bleed y en Get yer ya-yas out!, y entrega al completo en estudio en la trilogía mágica: Sticky Fingers, Exile on Main Street y Goats Head Soup. Para acabar su presencia como parte oficial del grupo precisamente en el trabajo que traemos hoy, un disco considerado por algunos como menor dentro de la ancha ya discografía del grupo.
No acabaron aquí las colaboraciones o ediciones Taylor-Stones, y aún tendremos ocasión de saber de él en el Metamorphosis o en el Tatoo You.


El nombre de este trabajo es descripción absoluta. Es cierto, no está al nivel de desarrollo, de riesgo, de genialidad que otros trabajos, pero es un disco de r'n'r puro y cristalino. Enorme. Con una única distinción a hacer y es la inclusión del Fingerprint File como último corte. Les quedó chulísima, sin objeción, pero parece un bonus track de esos a los que obligan los acuerdos intrincados con las discográficas. No he leído aún lo suficiente de él como para darle una explicación, pero siempre que me paro a la escucha completa del álbum me salta la incógnita cuando llego hasta aquí. Seguramente no es casualidad el que esté dejado para terminar el disco y no colocado de por medio, abriendo la posibilidad de despistar al oyente enmedio del orgasmo.

Por lo demás señalar, ya que de Taylor hablabamos, las dos canciones donde más noto su presencia. La musicalidad melódica de Time Waits For No One y Till The Next Goodbye.
No hacen falta muchas excusas para entregarse a esta galleta con fruición. Si es posible, y para más nocturnidad y alevosía, tras el conocimiento de la trilogía antes mencionada.

Hay jefes de obra que, para distinguir la calidad del conjunto, no sólo se acercan a comprobar la calidad de los forjados, se agachan en un rincón, el más oscuro de la sala, y comprueban el remate del inglete del rodapies.
Discos así hacen de una enorme banda de rock'n'roll, un mito.

Cosas buenas a tod@s.


viernes, 2 de noviembre de 2012

Un griego-americano, un tipo con barba y dos hermanos rockeros

... Al estilo de los títulos de Greenaway.

Hoy toca hablar de The Black Crowes. Si Dr John se encuentra en algún punto sobre una imaginaria línea que fuera de James Brown a Joe Cocker (en mi imaginario particular), los Crowes estarían en algún lugar sobre una línea imaginaria que fuese de The Rolling Stones a The Faces. Luego, aparte, vendrían todos los que se han mirado en ellos para definir su sonido, y aquí, a nivel patrio, se me pasarían unos cuantos nombres por la cabeza, unos M-Clan de Usar y Tirar sin ir más lejos.

Esta semana vino conmigo en el coche su primer trabajo. Titulado Shake your money maker, me trajo a la cabeza una conversación que tuve hace tiempo con una amiga medio americana de Detroit medio irlandesa de Dublin. Me cometaba el argot negro con el que achuchar a las chavalas a bailar sacudiendo el culo, mueve tu ..... máquina de hacer dinero?, cuánto se pierde en las traduciones...

Y la aventura se debe a dos hermanos, Chris y Rich Robinson, que a finales de los 80 decidieron formar este combo con sonidos sureños y rock'n'roll de carretera y barra de taberna. Uno de los grupos referenciales del sonido rock de finales del siglo XX, un clásico en vida para recordarnos a todos que las raíces siguen estando donde las dejamos, clavadas en el suelo. Que unos Lynyrd Skynyrd no se lo acabaron todo y aún queda licor en las garrafas para unos cuantos años más.

Si os acercáis a este trabajo (en Spotify aquí) encontraréis música para barbacoas donde contemplar las chuletas sudando con el tercio en la mano. Compro Jealous Again y Could I've been so blind sin pensarlo dos veces. Un poco más me cuestan esas baladas rollo She talks to Angels, que siendo en ellos me paro a escuchar pero que, pensando estuvieran en boca de otros, no sé yo si me hubiese resistido a avanzar el corte y dejarlo para luego.

Y estos son los hermanos rockeros. Pero a ellos se les acercó un tipo y les conminó a recoger estas coplas y darles forma de galleta. Este sujeto fue George Drakoulias. Drakoulias es un productor sobre el que merece la pena tener un ojo, sonidos del gusto de este que escribe como es el caso de los Jayhawks algo tienen que ver con él. Y cómo acabó este tipo metido aquí?. Pues, casualidades de la vida, por su novia, que resulta que había estado saliendo anteriormente con un tipo con barba de esos que asoman la cabeza de tanto en tanto por el blog. Adivináis? El mismo, Rick Rubin. Rubin comenzó produciendo con aquella primera Def Jam para a posteriori mudarle a Los Ángeles y crear lo que acabó siendo American Recordings. Drakoulis le siguió y allí fue donde, con el trabajo que nos ocupa hoy, consiguió el primer gran éxito de la casa.

A los de Atlanta los volveremos a traer por estas líneas, así que dejaremos cosas para contar otro día. De momento una muestra de su buen hacer. A ver si os parece lógica la línea imaginaria que propuse al inicio del post.

Cosas buenas a tod@s.


martes, 24 de julio de 2012

Empezando a rodar

Hace poco se cumplían 50 años del primer concierto que The Rolling Stones dieron en la mítica Marquee en Londres. La primera vez. Otro momento para el que llegué tarde.
Se ha estado escribiendo mucho en la blogosfera acerca de este hecho. Un simple paseo por revistas del ramo deja suficiente información como para convertirse en un experto, incluso la prensa general se hizo eco.

Por eso no entraré en comentar el tema una vez más, sería repetir y lo mucho cansa. Sin embargo encontré en la web oficial the Sus Majestades Satánicas el set list de aquella noche que tantos nos perdimos. Una selección de temas de blues y r'n'r de caerse de culo al suelo. La primera impresión (y la llevaré a cabo) es dedicarle una gramola un viernes de estos. Pasar tema a tema e irlos ingiriendo todos como si fuesen fondos de bourbon reposado.

Dieciséis dulces (que diría el abuelo) escalones al paraiso. Todo vuestros.

The Set List

    Kansas City – Wilbert Harrison
    Honey What’s Wrong – Billy Fury
    Confessin’ The Blues – Chuck Berry
    Bright Lights, Big City – Jimmy Reed
    Dust My Blues – Elmore James
    Down The Road Apiece – Chuck Berry
    I Want To Love You – Charles Smith
    I’m A Hoochie Coochie Man – Muddy Waters
    Ride ‘Em On Down – Robert Johnson
    Back In The USA – Chuck Berry
    I Feel A Kind Of Lonesome – Jimmy Reed
    Blues Before Sunrise – Elmore James
    Big Boss Man – Jimmy Reed
    Don’t Stay Out All Night – Billy Boy Arnold
    Tell Me That You Love Me – Fats Domino
    Happy Home – Elmore James

Cosas buenas a tod@s.


domingo, 13 de mayo de 2012

500 dólares en cerveza y un tipo asesinado

Como he podido, a trozos, interrumpido en varias ocasiones, es decir, no de la manera más deseable, he visionado el documental Gimme Shelter, donde se recoge la gira americana de The Rolling Stones del 69, y donde se muestran tomas originales y declaraciones tanto de la preparación y organización como de la celebración de un concierto que Sus Majestades Satánicas dieron en Altamont (California).

Los acontecimientos que acaecieron en este concierto son, creo, bastante conocidos por la gente que sigue el tema de rock de cerca, pero puede ser que no se tengan tan presentes por quien no ha tenido la posibilidad o la curiosidad de bucear en ellos. Aquel 6 de diciembre de 1969, los Stones (aunque es simple e inexacto reducirlo a ellos)  pretendían realizar el Woodstock de la costa Oeste, un festival donde reunir a varias de las bandas más potentes del momento y congregar a un nutrido numero de aficionados.

El Altamont Speedway Free Festival se organizó en dicha localización con urgencia debido a diversos problemas que aparecieron con localizaciones que se intentaron previamente. Cuando por fin se tuvo la certeza de que el concierto podría tener lugar en aquel lugar, era ya jueves 4. Faltaban tan solo dos días para el evento.

Uno de los puntos que se trataron como es usual en cualquier congración de estas dimensiones fue la seguridad. Se esperaba una asistencia masiva y eso podría traer problemas. Desde meras peleas hasta violaciones, quien sabe si alguna muerte. Noche, drogas, rock'n'roll, miles de personas reunidas en un espacio delimitado. Si es posible hay que contemplarlo.

Sam Cutler era el road manager de los Stones en aquel momento.Tras varias conversaciones con implicados en el festival, Grateful Dead especialmente entre ellos, Cutler se decidió por ceder la seguridad "general" del festival a los Hell's Angels a cambio de 500 dólares en cerveza que podrían beber libremente durante el show. Los GD habían recurrido a los Angels en ocasiones con anterioridad y nunca habia ocurrido ningún incidente digno de ser mencionado. Ha habido muchas versiones y declaraciones de ambas partes tras el trágico incidente. Parece que la idea de Cutler era la de que los Hell's Angels se dedicaran a orientar a los asistentes, evitar que accedieran a los equipos, y colocarse a pie del escenario como imagen persuadora entre el público y el entarimado.

No me ha quedado claro viendo la cinta todo lo que ocurrió. Es cierto que los Angels no eran profesionales y, por tanto, gente capacitada para controlar aquella masa (varios de ellos, en sus llamadas a la radio el día posterior argumentan precisamente que no era su intención la de hacer de policías ni encargarse de la seguridad en ese punto), pero acciones anteriores al trágico suceso final (como la agresión de un Angel al vocalista de Jefferson Airplane Marty Balin que le dejó directamente noqueado) inducen a pensar que algo no iba del todo bien aquella tarde. Es curioso que precisamente el grupo que había recomendado a los Angels y había hecho uso de ellos en diversas ocasiones con anterioridad (los GDs) decidieran abandonar el festival atemorizados sin llegar a ejecutar su interpretación.


Los Stones eran la cabeza del festival y, como tales, salieron en último lugar. La masa se acercaba peligrosamente al escenario. Las imágenes dejan claro el peligro que aquello representaba y la complicada acción de los Angels para, a duras penas, ir reteniéndola. Mick Jagger se nota nervioso e inseguro, pidiendo en repetidas ocasiones calma. El grupo rodeado por gente por todos lados en una escena de caos como pocas veces se habrá visto sobre un escenario. Hell's Angels de aquí para allá. Espectadores a pocos metros del grupo. Tensión. El combo manteniendo la música por no salir corriendo.

Meredith Hunter tenía 18 años y un revolver. Iba puesto de metaanfetamina y se le ocurrió utilizarlo quién sabe con que fin. Lo extrajo de debajo de la ropa y lo alzó al aire apuntando. Alan Passaro lo vio y se avalanzó a él con un cuchillo en la mano derecha mientras con la izquierda abatía el arma. Lo apuñaló varias veces en la parte superior de la espalda. La muerte fue inevitable.

Para que una desgracia ocurra han de coincidir multitud de factores. Si esto no hubiera pasado nadie se hubiera detenido a poner en tela de juicio la idoneidad de utilizar a un grupo de moteros bebedores de cerveza como cuerpo de seguridad para organizar y retener a una multitud de miles de personas. Pero pasó. Si Hunter no se hubiera presentado en un evento como éste con un arma de fuego y se hubiera drogado hasta perder el juicio y sacarla y apuntar con ella nadie se hubiera avalanzado sobre él sin miramientos. Si la persona que se avalanzó salvó vidas a costa de la de Hunter o si una persona entrenada en su lugar hubiera reducido a un chaval delgado y colocado sin generar mayores daños nunca lo sabremos.

El suceso de Altamont es considerado por muchos el fin de la era Hippie, el momento en que muchos abrieron los ojos para perder la inocencia. Los Stones se desligaron de los Hell's Angels profesionalmente. Spencer Dryden dejó la batería de Jefferson Airplane meses después.

Los Stones tenían su concierto mediado y lo acabaron. No estuvieron enterados de la muerte de Hunter hasta más tarde. Cuando el trágico suceso ocurrió acababan Under my thumb.

Cosas buenas a tod@s.


domingo, 18 de diciembre de 2011

Como una piedra rodante

Traducir la que posiblemente es la mejor canción popular que se haya escrito hasta la fecha no es tarea sencilla. Da lugar a diferentes versiones, debates, interpretaciones y discusiones.

La primera, sin ir más lejos, es cómo debería traducirse el título. A mí, personalmente, me gusta como queda la traducción literal: "como una piedra rodante". Es cierto que no existe tal expresión en castellano. Nadie dice de nadie que sea "una piedra rodante", pero me sugiere varias cosas que me gustan. Por un lado el valor nulo de la piedra referido a lo que puede acabar convertida la persona. Por otro el movimiento inevitable de la piedra rodando, cuesta abajo además, por sí sola, cayendo hacia quién sabe dónde.

Gente como Jorge Otero ha dedicado unos minutos en pensar qué expresión castellana podría encajar aquí, y salió con "como una bala perdida". No está mal el concepto de "bala perdida", pero para mi tiene mas fuerza el de "piedra rodante". El punto que creo que quiere transmitir la canción de persona que cae en picado en su vida sin tener control de ello se me antoja más cercano a la piedra que a la bala. De otro modo: no entiendo que el "bala perdida" haya de ser necesariamente un desgraciado. "La piedra rodante" me transmite más esa idea. Sin embargo, si saltamos de la canción a la banda de rock, aquí sí creo que una traducción "libre" a "los balas perdidas" tendría mucho sentido en castellano. Pero hablaba de la canción de Dylan hoy.
Otra expresión que se encuentra a menudo es la de "canto rodado". A los Stones yo mismo les empecé a llamar cariñosamente "los cantos rodados". Me gusta, pero me parece que pierde el sentido cuando se trata de la letra del de Duluth. Luego volveré sobre el origen del título.

Si nunca os habéis parado a entender qué dice esta canción, este puede ser un momento tan bueno como cualquier otro. Es de esas canciones que cuentan una historia, en este caso que hacen un retrato. Dylan la incluyó en un álbum del que otro día podemos hablar más en detalle "Highway 61 revisited", y que forma parte de mi trilogía "bendita" del cantautor norteamericano (con "Blonde on Blonde" y "The Freewheling ..."). El álbum que significó la electrificación de Dylan.

Y, como nada puede compararse a escucharla, le robo una expresión a Manolo Fernández sin su permiso (por eso se la robo): abrimos el joyero:

 Y, ya que mencionábamos la traducción de Otero, vamos con ella. Esto, más o menos, es aquello que Dylan quiso contarnos escribiendo "Like a Rolling Stone":

Hubo un tiempo en el que te vestías tan bien
Tirabas una monedilla a los vagabundos, estabas en tu mejor momento, ¿o no?
La gente te llamaba y te decía “ten cuidado, muñeca, porque acabarás cayendo”
Te pensabas que estaban todos de broma
Te solías reir
De los que salían por ahí
Ahora ya no hablas tan alto
Ahora ya no pareces tan orgullosa
De tener que mendigar tu próxima comida
¿Qué es lo que se siente?
¿Qué es lo que se siente
Al no tener un hogar
Como una total desconocida
Como una bala perdida?
De acuerdo, has ido al mejor colegio, Señorita Solitaria
Pero sabes que lo único que hacías ahí era emborracharte
Y nadie te enseñó jamás cómo vivir en la calle
Y ahora te das cuenta de que vas a tener que acostumbrarte a ello
Dijiste que nunca te entenderías
Con el Misterioso Vagabundo, pero ahora te das cuenta
De que no te va a vender ninguna excusa
Mientras miras al vacío de sus ojos
Y le preguntas ¿quieres hacer un trato?
¿Qué es lo que se siente?
¿Qué es lo que se siente
Al estar sola
Sin un camino a casa
Como una total desconocida
Como una bala perdida?
Nunca te diste la vuelta para ver las muecas de los malabaristas y los payasos
Cuando se acercaban a ti para hacer sus trucos
No, nunca comprendiste que no está bien
No deberías dejar que otra gente las patadas por ti
Solías montar en el caballo cromado con tu diplomático
Que llevaba en el hombro un gato siamés
¿No resulta duro descubrir
Que realmente no era ese el sitio de prestigio que buscabas
Después de que te quitara todo lo que pudo robar?
¿Qué es lo que se siente?
¿Qué es lo que se siente
Al estar sola
Sin un camino a casa
Como una total desconocida
Como una bala perdida?
Princesa en la torre y toda la gente guapa
Bebiendo y pensando que lo tienen todo hecho
Intercambiando todo tipo de preciosos regalos
Pero más vale que cojas tu anillo de diamantes, y que lo empeñes
Te solías divertir tanto
Con ese Napoleón harapiento y el lenguaje que usaba
Ve con él, te llama, y no puedes negarte
Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder
Eres invisible ya, no tienes secretos que ocultar
¿Qué es lo que se siente?
¿Qué es lo que se siente
Al estar sola
Sin un camino a casa
Como una total desconocida
Como una bala perdida?
 Comentaba más arriba que volvería sobre el origen del título. A menudo vengo a Songfacts (en el menú de la derecha) para ahondar en curiosidades, anécdotas, detalles y sentidos de las canciones. Sobre ésta, comenta que la expresión "like a rolling stone" no es (creo que hasta aquí intuíamos) una referencia a la banda de Jagger y Richards, pero da un apunte interesante. Parece que se liga con la expresión inglesa: "A rolling stone gathers no moss" (una piedra rodante no coge (cría?) musgo), y parece ser que Dylan la coge de una canción del enorme Hank Williams llamada "Lost Highway", donde se dice "I'm a rolling stone, I'm alone and lost." ("soy una piedra rodante, estoy solo y perdido"). No hay pérdida, la canción empieza justamente así:


Por otro lado, si no estoy mal informado (es decir, que no pondría la mano en el fuego) el nombre de la banda de rock tampoco hace referencia a esta canción de Dylan sino a otra de Muddy Waters llamada precisamente "Rollin' Stone", pero ésta la escucharemos otro día que hablemos de "los cantos rodados".

Antes de que se me pase, la letra original, por supuesto, que decía así:
Once upon a time you dressed so fine
You threw the bums a dime in your prime, didn't you?
People'd call, say, "Beware doll, you're bound to fall"
You thought they were all kiddin' you
You used to laugh about
Everybody that was hangin' out
Now you don't talk so loud
Now you don't seem so proud
About having to be scrounging for your next meal.

How does it feel
How does it feel
To be without a home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?

You've gone to the finest school all right, Miss Lonely
But you know you only used to get juiced in it
And nobody has ever taught you how to live on the street
And now you find out you're gonna have to get used to it
You said you'd never compromise
With the mystery tramp, but now you realize
He's not selling any alibis
As you stare into the vacuum of his eyes
And ask him do you want to make a deal?

How does it feel
How does it feel
To be on your own
With no direction home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?

You never turned around to see the frowns on the jugglers and the clowns
When they all come down and did tricks for you
You never understood that it ain't no good
You shouldn't let other people get your kicks for you
You used to ride on the chrome horse with your diplomat
Who carried on his shoulder a Siamese cat
Ain't it hard when you discover that
He really wasn't where it's at
After he took from you everything he could steal.

How does it feel
How does it feel
To be on your own
With no direction home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?

Princess on the steeple and all the pretty people
They're drinkin', thinkin' that they got it made
Exchanging all kinds of precious gifts and things
But you'd better lift your diamond ring, you'd better pawn it babe
You used to be so amused
At Napoleon in rags and the language that he used
Go to him now, he calls you, you can't refuse
When you got nothing, you got nothing to lose
You're invisible now, you got no secrets to conceal.

How does it feel
How does it feel
To be on your own
With no direction home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?

Y, debilidades personales, no me resisto a cerrar sin colar aquí esa genial versión que Sus Majestades Satánicas introdujeron en el Stripped, una canción que me despertó más de una mañana, hace ya algunos años.


Cosas buenas a tod@s.