En el último post hice una referencia a este nombre y creo que era de recibo desarrollarlo, como mínimo, unas líneas más. El Tin Pan Alley.
Unas cuantas son las ciudades con caracter marcadamente musical que hay en los Estados Unidos. Pero una de ellas ha tenido siempre un caracter muy vinculado a la parte industrial de la misma, especialmente en sus primeros años, Nueva York.
Hubo un tiempo donde la música se entendía como un conglomerado de factores que acababan convergiendo para dar, como fruto, una canción. En esta época cada persona responsable del éxito de un tema tenía una misión específica dentro de la elaboración del mismo. Había un compositor, había un letrista, había un editor y, por supuesto, había un intérprete. Cada uno debía de tener una grado significativo de excelencia dentro de su campo con objeto de aumentar las posibilidades de generar un hit que llegara al público general y consiguiera un beneficioso número de ventas.
Luego, en ocasiones, se unía el hecho de que algún privilegiado era capaz de juntar varios de estos roles a la vez, especialmente el de compositor y letrista. Raramente el de intérprete con los otros dos. Fue en la década de los 50 cuando comenzó a generarse el papel del compositor-intérprete, la persona que no sólo era capaz de generar una melodía y darle cuerpo lírico, sino que además tenía la capacidad vocal y escénica como para interpretarla frente a una audiencia.
Los que se ganaban la vida exclusivamente componiendo o dando letra a las canciones vieron en esta nueva tendencia una clara amenaza a su estatus además de una evidente pérdida de calidad en las composiciones. Pudiera ser que algún iluminado apareciese con capacidades para deslumbrar en todos los aspectos, pero, en general, la falta de conocimiento o talento en alguno de esos apartados acababa repercutiendo en un producto lejos de la altura de los trabajos corales.
El impacto de este cambio ha llegado hasta el día de hoy, donde parece lo más natural del mundo que las personas que interpretan un tema sean los responsables de su creación. Pues bien, esto no fue así, como contamos, toda la vida.
En aquella prehistoria de la música popular americana, hablamos de comienzos del siglo XX, la grabación y comercialización de canciones de corte "ligero" comenzó a constituirse como una industria en ciernes capaz de generar píngües beneficios para sus inversores. Fue la época en la que empezaron a juntarse compositores y letristas y a fabricar obras para editores que se encargaban (bien a priori, bien a posteriori) de encajarlas con conocidos intérpretes o con nuevas figuras. Como si de un acto gremial medieval se tratase, la parte más notoria de esta masa de compositores fue concentrándose en Nueva York en un tramo de la calle 28 entre la Quinta Avenida y Broadway.
En un tiempo donde la guitarra se consideraba un instrumento de calidad menor para presentar composiciones ante el respetable público, decenas de baratos pianos verticales se amontonaban en las habitaciones donde estos compositores consumían cajas de cigarrillos y botellas de bourbon.
El verano en Nueva York es caluroso. Esto les hacía mentener las ventanas abiertas mientras aporreaban o acariciaban (que de todo habría) sus teclados. Para el casual paseante de la 28, aquel estruendo se convertía en una mezcla perturbante de sonidos entremezclados difícilmente identificables. Como si toda aquella gente se dedicara a golpear cazuelas de lata en sus habitaciones.
Como en tantos otros casos, fruto del azar o la providencia, aquella expresión cuajó, y al montante de estos compositores se les dío el apelativo genérico de Tin Pan Alley (El callejón de las cazuelas de lata).
Algunos de sus más ilustres integrantes ya han pasado por el blog (como Irving Berlin o Walter Donaldson), y otros lo harán en un futuro (sin lugar a dudas gente como Cole Porter o George Gershwin).
Un par de ejemplos de productos exquisitos salidos de esta "factoría". Un poquito de Duke Ellington interpretando una melodía de Lawlor y Blake (de 1894!) llamada The sidewalks of New York (Las aceras de Nueva York) y un regalo de Al Jolson interpretando el Give my regards to Broadway (Dale recuerdos a Broadway de mi parte) de George M.Cohan.
Cosas buenas a tod@s.
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sábado, 14 de abril de 2012
viernes, 13 de abril de 2012
Mi chico sólo se preocupa por mi
Mi chico no se preocupa por conciertos.
Mi chico no se preocupa por ropa.
Mi chico sólo se preocupa por mí.
Mi chico no se preocupa por coches ni por carreras
Mi chico no se preocupa por los sitios más de moda.
Liz Taylor no es su tipo, incluso la sonrisa de Lana Turner
es algo que ni siquiera capta su atención.
A mi chico no le preocupa quien lo sepa.
Chica, mi chico sólo se preocupa por mí.
Ni siquiera se preocupa por la ropa,
lo hace por mí.
Mi chico no se preocupa por coches y carreras.
Mi chico no se preocupa por los sitios más de moda.
Liz Taylor no es su tipo, incluso la sonrisa de Liberace
es algo que ni siquiera capta su atención.
Me pregunto qué le pasa a mi chico,
mi chico sólo se preocupa por...
mi chico sólo se preocupa por...
mi chico sólo se preocupa ... por mí.
Las Navidades pasadas mencionaba a un tipo llamado Irving Berlin. Irving fue uno de los compositores más importantes de temas populares de la América del siglo pasado. Pionero en lo suyo, generó una compañía donde contrató a otros como él para incrementar la capacidad de producción y generar más hits. Lo que viene a ser un negocio, vamos. Una de las personas que entraron a formar parte de la compañía de Irving Berlin fue Walter Donaldson. El señor Donaldson fue desarrollando su carrera junto al señor Berlin hasta que, en 1928, tuvo capacidad emprendedora y talento como para ponerse por su cuenta en lo que sería la Donaldson, Douglas & Gumble, Inc. Una empresa que se dedicó a componer y promocionar temas de música popular para abastecer a los Estados Unidos de entreguerras.
Y por qué todo este arranque? porque la melodía de la canción que acabas de oír la parió este hijo de pianista nacido en el mismo Brooklyn.
Gus Kahn es el otro protagonista masculino de nuestra historia. Nacido en Alemania, sus padres emigraron prontamente a Estados Unidos, donde se formó como músico y comenzó su actividad. Fue uno de los nombres propios del Tin Pan Alley. Qué era el Tin Pan Alley? Es una bonita historia, de forma que la contaremos en otra ocasión con más detalle. Digamos que una parte importante de la música popular en los Estados Unidos pasó primero por el Tin Pan Alley y, más tarde, por el Brill Building. Pero esa será otra historia. El señor Kahn aparece aquí porque fue el encargado de darle letra, allá por 1930, a este tema.
Y en toda historia que se precie tiene que haber una chica. La de la nuestra se llama Nina Simone. La Simone grabó este tema por primera vez para el que fue su disco debut Little Girl Blue en el 58. Un álbum por el que pasó más bien desapercibida y por el que rápidamente vendió sus derechos a la discográfica (Bethlehem Records). No fue hasta su inclusión en una campaña publicitaria por parte de Chanel para promocionar su perfume nº5 en 1987 en el Reino Unido que la canción no saltó disparada hasta lo alto de las listas de escucha. Habían pasado casi 30 años desde su grabación!.
Con todo esto, Peter Lord dirigió el video de animación que acompañó al tema y que he colgado más arriba. Unas escobillas fantásticas para un tempo único. Louis Armstrong decía que el jazz era la alegría del blues. Dentro del jazz hay cosas más oíbles que otras. Ésta es un buen acercamiento.
Cosas buenas a tod@s.
=================================================================
My baby don't care for shows
my baby don't care for clothes
My boby just cares for me.
My baby don't care for cars and races
My baby don't care for high-toned places.
Liz Taylor is not his style and even Lana Turner's smile
Is something he can't see.
My baby don't care
who knows it
my baby just cares for me.
Baby
my baby don't care for shows
And he don't even care for clothes
he cares for me.
My baby don't care for cars and races
Baby don't care for.
he don't care for high-toned places.
Liz Taylor is not his style and even Liberace's smile
Is something he can't see
is something he can't see.
I wonder what's wrong with baby
my baby just cares for
My baby just cares for
my baby just cares for me.
Mi chico no se preocupa por ropa.
Mi chico sólo se preocupa por mí.
Mi chico no se preocupa por coches ni por carreras
Mi chico no se preocupa por los sitios más de moda.
Liz Taylor no es su tipo, incluso la sonrisa de Lana Turner
es algo que ni siquiera capta su atención.
A mi chico no le preocupa quien lo sepa.
Chica, mi chico sólo se preocupa por mí.
Ni siquiera se preocupa por la ropa,
lo hace por mí.
Mi chico no se preocupa por coches y carreras.
Mi chico no se preocupa por los sitios más de moda.
Liz Taylor no es su tipo, incluso la sonrisa de Liberace
es algo que ni siquiera capta su atención.
Me pregunto qué le pasa a mi chico,
mi chico sólo se preocupa por...
mi chico sólo se preocupa por...
mi chico sólo se preocupa ... por mí.
Las Navidades pasadas mencionaba a un tipo llamado Irving Berlin. Irving fue uno de los compositores más importantes de temas populares de la América del siglo pasado. Pionero en lo suyo, generó una compañía donde contrató a otros como él para incrementar la capacidad de producción y generar más hits. Lo que viene a ser un negocio, vamos. Una de las personas que entraron a formar parte de la compañía de Irving Berlin fue Walter Donaldson. El señor Donaldson fue desarrollando su carrera junto al señor Berlin hasta que, en 1928, tuvo capacidad emprendedora y talento como para ponerse por su cuenta en lo que sería la Donaldson, Douglas & Gumble, Inc. Una empresa que se dedicó a componer y promocionar temas de música popular para abastecer a los Estados Unidos de entreguerras.
Y por qué todo este arranque? porque la melodía de la canción que acabas de oír la parió este hijo de pianista nacido en el mismo Brooklyn.
Gus Kahn es el otro protagonista masculino de nuestra historia. Nacido en Alemania, sus padres emigraron prontamente a Estados Unidos, donde se formó como músico y comenzó su actividad. Fue uno de los nombres propios del Tin Pan Alley. Qué era el Tin Pan Alley? Es una bonita historia, de forma que la contaremos en otra ocasión con más detalle. Digamos que una parte importante de la música popular en los Estados Unidos pasó primero por el Tin Pan Alley y, más tarde, por el Brill Building. Pero esa será otra historia. El señor Kahn aparece aquí porque fue el encargado de darle letra, allá por 1930, a este tema.
Y en toda historia que se precie tiene que haber una chica. La de la nuestra se llama Nina Simone. La Simone grabó este tema por primera vez para el que fue su disco debut Little Girl Blue en el 58. Un álbum por el que pasó más bien desapercibida y por el que rápidamente vendió sus derechos a la discográfica (Bethlehem Records). No fue hasta su inclusión en una campaña publicitaria por parte de Chanel para promocionar su perfume nº5 en 1987 en el Reino Unido que la canción no saltó disparada hasta lo alto de las listas de escucha. Habían pasado casi 30 años desde su grabación!.
Con todo esto, Peter Lord dirigió el video de animación que acompañó al tema y que he colgado más arriba. Unas escobillas fantásticas para un tempo único. Louis Armstrong decía que el jazz era la alegría del blues. Dentro del jazz hay cosas más oíbles que otras. Ésta es un buen acercamiento.
Cosas buenas a tod@s.
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My baby don't care for shows
my baby don't care for clothes
My boby just cares for me.
My baby don't care for cars and races
My baby don't care for high-toned places.
Liz Taylor is not his style and even Lana Turner's smile
Is something he can't see.
My baby don't care
who knows it
my baby just cares for me.
Baby
my baby don't care for shows
And he don't even care for clothes
he cares for me.
My baby don't care for cars and races
Baby don't care for.
he don't care for high-toned places.
Liz Taylor is not his style and even Liberace's smile
Is something he can't see
is something he can't see.
I wonder what's wrong with baby
my baby just cares for
My baby just cares for
my baby just cares for me.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Feliz Navidad
Aquí en la piel de toro la Navidad, como cualquier celebración con trasfondo católico, genera sus diferencias.
"Una de las dos Españas ha de helarte el corazón", que dijo el poeta, y que adaptó Sabina en aquel engendro de canción que creo acabó llamándose "Telespañolito".
Por esto (y posiblemente por mil razones más) no tenemos aquí una cultura renovada de música navideña (excluyendo la rompedora (¿?) y renovadora del género(¿?) "El tamborilero" de Raphael) y seguimos echando mano de villancicos de hace 150 años en sus diferentes versiones (ayer me tocó escucharlos cantados por Parchís, por Raya Real, por un grupo indecente de voces aflautadas y por unos rumberos de dudosa procedencia).
No se me confunda por favor. No tengo nada en contra de los villancicos, o al menos no lo tengo las primeras 22 veces que los escucho seguidos. Luego, creo que Punset lo explicaría mejor, se me cuecen los axones y el úrico de los langostinos cristaliza sobre el bulbo raquídeo generando una reacción química que interpreto como repugnancia.
En otros sitios las cosas son diferentes. No sé si mejores o peores, pero al menos más variadas. En los hipócritas y maravillosos Estados Unidos (ese país a dónde siempre vienen los extraterrestres) tienen suficiente impermeabilidad a la cursilería como para seguir fabricando empalagosos singles navideños cada mes de diciembre. En mi ignorante opinión, el 90% prescindibles. Sin embargo no todo lo navideño o cursi es musicalmente desastroso.
Sobretodo se me vienen a la cabeza los grooners y sus baladas navideñas. Efectivamente, Bing Crosby.
El señor Crosby desarrolló una voz de bajo barítono en plena crisis de moral estadounidense debida a la WWII. Estuvo donde había que estar cuando había que estar, vamos. Grabó unas cuantas canciones. Como me gustan los grooners, diré que todas potables y algunas imprescindibles. Y, como es Navidad y el ángel de James Stewart se ganó de nuevo sus alas, me dejaré creerme el cuento y disfrutar, una vez más de una canción preciosa que se llama "White Christmas".
"White Christmas" es una canción de un tipo que se llamó Irving Berlin que, en sus propias palabras, escribía canciones para que llegasen al corazón del americano medio. Aparte de la que nos ocupa hoy, el señor Berlin tiene alguna otra canción de las que suena de tanto en tanto en mi Pioneer del 88 (del que no funciona ya nada y sólo sirve para enchufarle el ordenador). En particular una versión de Frank Sinatra del "There's no business like Show Business" que venía en un recopilatorio que compré en el Alcampo que hay al lado de casa de mis abuelos. Apuesto a que a todos nos suena esa canción. Creo que un día, como ya hice con Burt Bacharach en La Gramola, estaría chulo seleccionar unas cuantas canciones de este señor con cara de ventanillero del Monte de Piedad.
En fin, Navidad again. Feliz Navidad.
Cosas buenas a tod@s.
"Una de las dos Españas ha de helarte el corazón", que dijo el poeta, y que adaptó Sabina en aquel engendro de canción que creo acabó llamándose "Telespañolito".
Por esto (y posiblemente por mil razones más) no tenemos aquí una cultura renovada de música navideña (excluyendo la rompedora (¿?) y renovadora del género(¿?) "El tamborilero" de Raphael) y seguimos echando mano de villancicos de hace 150 años en sus diferentes versiones (ayer me tocó escucharlos cantados por Parchís, por Raya Real, por un grupo indecente de voces aflautadas y por unos rumberos de dudosa procedencia).
No se me confunda por favor. No tengo nada en contra de los villancicos, o al menos no lo tengo las primeras 22 veces que los escucho seguidos. Luego, creo que Punset lo explicaría mejor, se me cuecen los axones y el úrico de los langostinos cristaliza sobre el bulbo raquídeo generando una reacción química que interpreto como repugnancia.
En otros sitios las cosas son diferentes. No sé si mejores o peores, pero al menos más variadas. En los hipócritas y maravillosos Estados Unidos (ese país a dónde siempre vienen los extraterrestres) tienen suficiente impermeabilidad a la cursilería como para seguir fabricando empalagosos singles navideños cada mes de diciembre. En mi ignorante opinión, el 90% prescindibles. Sin embargo no todo lo navideño o cursi es musicalmente desastroso.
Sobretodo se me vienen a la cabeza los grooners y sus baladas navideñas. Efectivamente, Bing Crosby.
El señor Crosby desarrolló una voz de bajo barítono en plena crisis de moral estadounidense debida a la WWII. Estuvo donde había que estar cuando había que estar, vamos. Grabó unas cuantas canciones. Como me gustan los grooners, diré que todas potables y algunas imprescindibles. Y, como es Navidad y el ángel de James Stewart se ganó de nuevo sus alas, me dejaré creerme el cuento y disfrutar, una vez más de una canción preciosa que se llama "White Christmas".
"White Christmas" es una canción de un tipo que se llamó Irving Berlin que, en sus propias palabras, escribía canciones para que llegasen al corazón del americano medio. Aparte de la que nos ocupa hoy, el señor Berlin tiene alguna otra canción de las que suena de tanto en tanto en mi Pioneer del 88 (del que no funciona ya nada y sólo sirve para enchufarle el ordenador). En particular una versión de Frank Sinatra del "There's no business like Show Business" que venía en un recopilatorio que compré en el Alcampo que hay al lado de casa de mis abuelos. Apuesto a que a todos nos suena esa canción. Creo que un día, como ya hice con Burt Bacharach en La Gramola, estaría chulo seleccionar unas cuantas canciones de este señor con cara de ventanillero del Monte de Piedad.
En fin, Navidad again. Feliz Navidad.
Cosas buenas a tod@s.
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